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El litoral español se muere

Greenpeace denuncia que casi el 60% de las costas andaluzas están urbanizadas.

el 16 jul 2010 / 19:40 h.

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La región de Murcia, en la imagen, tiene el 52% de suelo urbanizado.

En los últimos 20 años el urbanismo "salvaje", la construcción de infraestructuras y la contaminación han destruido en la costa española el equivalente a ocho campos de fútbol al día. Según el informe Destrucción a Toda Costa 2010 de Greenpeace , España degrada 7,7 hectáreas de costa cada día para crear tanto urbanizaciones, como suelo industrial y comercial.


Así, desde 1987 a 2005 se han destruido un total de 50.504 hectáreas de suelo natural en los dos primeros kilómetros de franja costera (este dato no incluye el archipiélago canario). Este fenómeno "imparable" en la última década se ha extendido hacia los últimos rincones bien conservados del litoral: la región de Murcia, Almería, Huelva, Rías Baixas, Cantabria y Asturias.


La costa andaluza constituye uno de los puntos claves del análisis por comunidades autónomas. Durante los últimos diez años, Andalucía ha sido una de las comunidades autónomas que más ha maltratado su litoral, puesto que ya cuenta con el 59% de su costa urbanizada. Ya en 2003 sólo un 25% de la costa de Málaga estaba libre de edificaciones. Pero los índices siguen aumentando. Un ejemplo es la provincia de Huelva, que ha incrementado su superficie artificial en la franja del litoral en un 113% en la última década. La costa granadina, por su parte, acogió en 2004, 60.000 viviendas de nueva construcción.


Asimismo, el informe de Greenpeace revela que en Andalucía están presentes dos de los puntos negros por contaminación más importantes de toda España. Uno de ellos es el Polo Químico de Huelva, con la empresa Fertiberia como buque insignia del desastre, y el otro, la bahía de Algeciras. De este modo, Greenpeace ha señalado algunas de las asignaturas pendientes en la gestión del litoral andaluz.


Entre las medidas destaca la demolición del hotel almeriense El Algarrobico, que se encuentra en el parque natural no urbanizable del Cabo de Gata-Níjar, el control y restricción de las prácticas de bunkering, consistente en el repostado de combustible de los buques en pleno mar, muy comunes en el Estrecho de Gibraltar, o la desmantelación de las balsas de fosfoyesos de Fertiberia, que según Greenpeace, contaminan campos de cultivo en el entorno del parque de Doñana.
Junto a la costa andaluza sobresale también la valenciana, por ser la que más ha destruido su litoral en esta década. En 2007, el año del apogeo de la burbuja inmobiliaria, Greenpeace denunciaba que los ayuntamientos del litoral valenciano proyectaban la construcción de cerca de tres millones de nuevas viviendas.


En Cataluña, por ejemplo, sólo un 11% de su litoral no protegido está libre de edificaciones y en la costa vasca se concentra la mitad de la población, a pesar de que ésta constituye sólo el 12% del territorio. Galicia, Islas Baleares, Asturias o Cantabria también han sido testigo del urbanismo costero, aunque destacan las Islas Canarias, donde en tan sólo cinco años la superficie urbana creció un 54%, y la región de Murcia, porque su crecimiento urbanístico se eleva al 52,6%.


La organización denuncia que "históricamente tras la degradación del litoral se ha escondido también el Ministerio de Fomento", que no ha cumplido sus promesas de racionalización de los proyectos de puertos del Estado. Sobre la contaminación de las aguas, Geenpeace apunta que, a lo largo de estos años, el crecimiento mal planificado ha tenido también su efecto en la polución de las aguas. Esto ha llevado consigo las denuncias y sanciones de la Unión Europea por el incumplimiento sistemático de la legislación comunitaria en materia de vertidos, depuración y calidad de las aguas.
Tras esta radiografía de destrucción costera, el director de Greenpeace, Juan López de Uralde, defendió la aplicación efectiva de la Ley de Costas. Uralde añadió que "todos somos conscientes de que la agresión a la costa ha sido imparable los últimos años. Pero lo más grave es que esta tendencia continúa y los políticos se afanan en acabar con la única normativa que defiende el litoral". Además, lamentó que "por intereses partidistas" se promuevan rebajas a la Ley de Costas para legalizar los "desmanes" que se han permitido durante estos años.

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