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El lujo de darse un homenaje

Fangoria celebra su 20 aniversario publicando la antología 'El paso trascendental del vodevil a la astracanada'.

el 21 oct 2010 / 17:44 h.

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 -Llama la atención que Fangoria publique dos recopilatorios tan seguidos, con lo que han renegado ustedes del pasado. Los foros de fans están que arden...

-Lo primero, yo los foros no los leo por salud mental. Ni que te pongan por las nubes ni que no. Luego, en el otro recopilatorio horrible (Alaska: 30 años de reinado, de EMI) no tengo nada que ver. Cada vez que Fangoria saca un disco, las otras dos compañías en las que hemos estado lanzan otro, que siempre es el mismo con distinta portada. Además, El paso trascendental del vodevil a la astracanada no lo consideramos un recopilatorio, sino una antología. Hay un CD que sí recopila los 22 singles de Fangoria, pero el otro disco es más una antología. Hemos traído de los otros grupos en los que hemos estado, Dinarama y Pegamoides, 15 canciones que hemos imaginado cómo sonarían a día de hoy tocadas por Fangoria. Lo otro es contraprogramación.

 -¿Y no pueden hacer nada?

-No, es legal y normal. Un producto comercial del que cobramos derechos. Pero es una pena que salga cuando haces una antología, que se hace una vez en la vida cada 25 años. No puedes estar haciendo una exposición antológica de Velázquez cada año, porque desvirtúas lo que es una antología.  

-Precisamente sorprende esa reconciliación con su pasado. Durante mucho tiempo Fangoria ha defendido mirar sólo al frente.

-A base de decir no a volver a viejos temas, parecía que aquello no nos gustaba. Una cosa es que no te guste y otra que quieras volver a hacerlo. Nuestra negativa a volver a las canciones de otros grupos tenía un fin: que Fangoria existiera. De repente nos hemos dado cuenta de que tenemos 22 singles que la gente conoce. Ya no es un grupo de culto, sino comercial, y tenemos éxitos. Eso nunca hubiera sido posible si desde el principio hubiéramos estado complementando un repertorio con otro, porque la gente va a lo fácil. 20 años después hemos conseguido con Fangoria todo lo que no esperábamos. Es el momento para darnos el lujo de traer al presente aquellas canciones.

-Imagino que habrá gira.

-Claro, para una vez que lo hacemos, lo que nos divierte es hacerlo del todo. Es el momento de tocar esas canciones que nunca hemos tocado antes y que quizá no volvamos a tocar. No sabemos qué sobrevivirá. Nos metemos en estudio y esperamos que para febrero estemos listos. Somos como las folclóricas: contratación abierta. Donde nos llamen, vamos.

-¿Cómo ha sido la elección y cómo se versionaron los temas?

-El aire nuevo se lo das en el momento en que las grabas de nuevo, con otros productores y cantando de forma distinta. La selección fue arbitraria. Fue decir ‘ésta apetece, ésta no hay manera de regrabarla, ésa, aunque no apetezca, quedaría bien’. Hay singles como Ni tú ni nadie y otros que no fueron singles, como La tribu de las Chochoni o Bote de Colón.

-¿A cuál le tenían muchas ganas y cuáles se quedaron fuera?

-Las 15 que hay son las que decidimos. Por ejemplo, Terror en el hipermercado, que es muy significativa, no había manera de abordarla. A mí me apetecía mucho Perlas ensangrentadas, que es una canción que nunca más tocamos. Hay otras que sí hemos seguido tocando: A quién le importa, Ni tú ni nadie, Quiero ser santa, El rey del glam... pero como no basas conciertos en éxitos, parece que no las tocas.

-¿Qué hay en el cedé de rarezas que se incluye?

-Hemos obviado el material extraño editado recientemente. Hemos buscado entre el más perdido de la historia de Fangoria o el editado sólo para televisión. También hay temas compuestos para bandas sonoras. Lo demás está más al alcance del que tenga interés.

-Al margen de este trabajo, ¿preparan algo nuevo?

-Somos muy cuadriculados; bueno, yo más que Nacho. Si mañana nos dijeran que tenemos que grabar un disco nuevo, lo tenemos pensado: el título, la foto, dónde grabarlo y con quién. Lo que pasa es que no querríamos grabar hasta dentro de dos años, y entonces ese proyecto nos habrá aburrido de tanto pensarlo y haremos otro.

-¿Cómo surgió la idea del cabaret para el vídeo del primer single?

-Es una imagen unitaria que está en la portada, en el vídeo, y que queremos llevar al directo. Todo el concepto es así. Una antología o recopilación de canciones conocidas es lo más parecido a un espectáculo de variedades de toda la vida, como en los que salía Sara Montiel. Para nosotros eso es el musical perfecto. Nos gusta mucho la imagen de la vedette española. Es lo que nos parece más entretenido e interesante, frente a los musicales tipo Broadway, que ahora son una peste en Madrid, y no hay otra cosa. A nosotros eso nos gusta menos. Es la reivindicación de una estética y un espectáculo musical que nos agrada más que lo que hay ahora mismo.

-Hablando de otros temas, usted posó desnuda contra la Fiesta Nacional. ¿Está contenta de compartir ministerio con los toreros?

-Para mí eso no es un arte, es tortura. Otra cosa sería que fuera un baile con el toro. A mí no me importaría negociar corridas sin sangre. Soy flexible. Los recortadores no me ofenden, organizan una danza con el animal y no es como la Fiesta. Mi postura no va a cambiar, y me temo que la de ellos tampoco. Es un punto donde nunca vamos a encontrar diálogo y comprensión salvo que busquemos una tercera vía, que nadie la busca.

-¿Le gusta la prohibición en Cataluña?

-Si realmente creyera que es por el bienestar animal... pero no lo es. No es cuestión de que me parezcan horrorosas las corridas y maravillosos otros espectáculos igual de sangrientos. Eso es una hipocresía.

-¿Se pueden vender discos con esta crisis?

-No sé. Los balances son cada vez peores, y recortan las ventas un 20%. Cada vez hay que vender menos para ser disco de oro. Es un problema gordo para la industria. Pero el artista está entre varias aguas: vende discos y da conciertos. Está más equilibrado.

-¿Y la crisis no les inspira?

-No. No somos nada costumbristas a ese nivel. Hay una canción de Dinarama, su segundo single, que se llamaba Crisis. Si hemos obviado grabarla en este momento es porque si la escuchas parece que la está sacado de un periódico de ahora mismo, y es del año 83. El mundo no cambia tanto... Hay cosas que no están en tu mano, son temas macroeconómicos que se te escapan totalmente. Hay que crear un mundo propio en lo personal y en lo económico, y sobrevivir. En Fangoria somos maestros. Sabemos qué es de pasar de Dinarama a Fangoria sin tener ni un contrato. Nunca sabes qué va a pasar. Lo único que puedes hacer es no relajarte en lo que sí está en tu mano.

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