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El macabro aniversario de los terroristas

Después de la muerte de los dos guardias civiles asesinados ayer en Mallorca por ETA, se repiten las muestras de indignación y las declaraciones institucionales de firmeza frente a la banda de criminales. No son palabras gastadas ni se limitan...

el 16 sep 2009 / 06:27 h.

Después de la muerte de los dos guardias civiles asesinados ayer en Mallorca por ETA, se repiten las muestras de indignación y las declaraciones institucionales de firmeza frente a la banda de criminales. No son palabras gastadas ni se limitan a constituir un desahogo ante tanta tragedia provocada por una banda de criminales. Si hay un mensaje que debe trasladarse por parte de todos los demócratas de este país es el de que por muchas bombas lapa, tiros en la nuca y secuestros que puedan perpetrar, los pistoleros etarras sumarán dolor y huérfanos, pero jamás doblegarán la voluntad democrática de los españoles. Ya se tenían que haber dado cuenta después de cincuenta años que se cumplen hoy de una historia de muerte y destrucción que sólo justifican los más fanatizados. Ahora, la banda entra en una nueva espiral de sangre y fuego con el objetivo de hacer ver que no está ni tan debilitada ni tan acorralada como sostienen las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, pero se equivocan una vez más. Cuanto más sanguinarios sean, más fuerte será el empeño por neutralizarlos. Pero hace falta algo más: su aislamiento y el de aquellos que justifican tantas tropelías en nombre de un sueño delirante y totalitario de independencia. Por eso es tan importante que en días como ayer se escuchen voces inequívocas de condena, y que éstas lleguen desde ámbitos como el del PNV, cuyos coqueteos con el nacionalismo radical han terminado por trasladar mensajes de ambigüedad al resto de la sociedad española. Ayer no hubo lugar a duda alguna. Iñigo Urkullu culpó a ETA de ser "la tragedia nacional de Euskadi" y acusó a la izquierda abertzale radical de ceder su protagonismo político a quienes ponen bombas y asesinan. ETA debe sentirse sola y palpar que su lucha es tan cruel como estéril. Si a eso contribuyen todos, más pronto que tarde la banda criminal desaparecerá y no será más que una terrible página negra en la historia de España.

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