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El Maestranza persigue oxigenar su taquilla con el ‘Cascanueces sobre hielo’

La compañía Imperial Ice Stars usa una escena de 13 toneladas de hielo

el 23 dic 2012 / 18:54 h.

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Storm, Eoloh!, The Hole, Cascanueces sobre hielo... Aunque los tres primeros parezcan espectáculos con carrocería del siglo XXI, todos ellos, cada uno a su manera, toman la influencia prestada del Cirque du Soleil y aspiran a lo mismo; trasladar la magia del circo a escenarios más convencionales y reconvertir aquellos montajes de carpa y albero en glamourosos shows rebosantes de color y magia.


Que el Teatro de la Maestranza preste su escenario a Imperial Ice Stars para que, entre los días 27 y 30 de este mes, representen su versión del Cascanueces no debería sorprender a nadie. De un lado, aspiran con ello a oxigenar la taquilla y a amortizar las 1.800 butacas mediante el alquiler de la sala -y si David Bisbal tomó hace unos meses el madrileño Teatro Real, cualquier cosa puede ocurrir ya-, de otro, se dota de más programación al coliseo en unos días en los que tradicionalmente estaría cerrado. Así pues, desde hace más de una semana decenas de personas, que pronto serán centenas, andan ultimando la presentación de un espectáculo que han visto cerca de tres millones de personas en una gira que parece infinita y que ha recalado en países como Nueva Zelanda, Sudáfrica y Japón.


Si antes de levantar el telón la compañía proyectara un making of de este Cascanueces, el público marcharía todavía más contento. Pues su instalación resulta tan mastodóntica como llamativa y casi empequeñece la parafernalia de La Fura dels Baus y su tetralogía wagneriana hasta hacerla parecer un teatro de niños. Tres elefantes pesan 14 toneladas, y lo mismo la plataforma que ya se encuentra instalada en el Maestranza sobre la que bailarán 26 patinadores y acróbatas que, en la más clásica tradición circense, viven al compás de la compañía. Esta se encarga además de recalcarlo allá donde se posa:"Entre los intérpretes hay seis parejas que tienen tres niños que también participan".


Con dirección artística de Tony Mercer, la obra "es la más cara de cuantas se han concebido con hielo en el mundo", asegura dando por hecho que el subgénero "teatro sobre hielo" es tan plenamente conocido como los las zarzuelas y los sainetes. En todo caso, aquí más que de la música de Chaikovski -que se ofrece grabada- lo que importa es la pirotecnia visual:"Si por algo destaca nuestro Cascanueces es por la belleza de sus suntuosas coreografías, sus espectaculares efectos especiales, su opulento vestuario y las impresionantes acrobacias y dramatismo de los patinadores", asegura tajante.


Con el musical Sonrisas y lágrimas el coliseo tendió la mano a otro público diferente del habitual y aseguraron mantener igualmente altos los estándares de calidad con una propuesta de corte abiertamente popular. La operación se repite ahora. Porque será difícil hallar una sola crítica mala a esta despampanante y rutilantemente familiar versión del clásico. Con tanto esmero está realizada que hasta se preocupan de advertir que el frío del hielo se amortigua con "potentísimos calentadores".

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