Cultura

El magnetismo de Melania Jacoby

Susana Pérez-Alonso recrea la historia de su antepasado en su exitosa novela

el 19 jun 2010 / 21:12 h.

Susana Perez-Alonso.
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Hay vidas que se escriben solas. Historias que no hace falta novelar, tan sólo transcribir. Hay mujeres que ayudaron a cambiar el mundo, que derribaron muros, que saltaron a la comba con su futuro predestinado. Melania Jacoby, que es la protagonista de la última novela de  la escritora asturiana Susana Pérez-Alonso, y a la sazón tatarabuela de la misma autora, vivía agazapada en la memoria de sus familiares, en el imaginario colectivo de toda una región, hasta que Pérez-Alonso la ha convertido en una de las novelas más vendidas de la pasada Feria del Libro de Madrid.

Melania Jacoby (Editorial Funambulista) es la segunda parte de una trilogía que Susana Pérez-Alonso inició con la precuela Nunca mires mis manos, y que tendrá continuidad próximamente con El río negro, que pondrá fin a la historia de esta mujer que nació con el siglo XX, "con un poder fuera de la realidad y otros muchos dentro de ella misma".

No obstante, aclara la autora que Melania Jacoby no es "una novela histórica", aunque su personaje central le haya servido para reconstruir la historia de su Asturias natal, de las minas de carbón explotadas en la costa, y de las gentes que las trabajaron en el período que va entre 1920 y el 18 de julio de 1936, cuando estalla la Guerra Civil. "Fue una forma de contar la historia de Asturias, de su burguesía, de intentar poner fin a muchos silencios históricos", asegura Pérez-Alonso.

Pero Melania Jacoby recuerda también "toda la sangre que regó las minas de Asturias, con trabajadores que venían de Andalucía y Extermadura, pero cuya riqueza, el capital, se iba a Cataluña y el País Vasco". Es en este contexto en el que Susana Pérez-Alonso ha rescatado todo el acervo popular de una región transmitido a través de la tradición oral. "Yo no he tenido que ir a Portugal para oír fados; ni a Andalucía para escuchar flamenco. La copla asturiana tiene mucho de cante de las minas, y de aires lusos, por la fusión tan rica que se creó gracias a los trabajadores llegados de tan diferentes puntos de la península", explica.

Pero volviendo a Melania Jacoby, "una mujer rara, especial, que nunca fue feliz", como la define la propia autora, la protagonista de esta novela no sólo será testigo de excepción del nacimiento del fascismo y del resto de circunstancias abyectas "que rodearon a una Europa sumida en el caos y el odio racial", explica Alonso, sino que rescata el gran -o el único- tema de la literatura de todos los tiempos: el amor; con la recreación de una historia que cabalga "entre la realidad y la fantasía".

A este respecto, Susana Pérez-Alonso opina que "quien piense que las leyendas no tienen su raíz hundida en los campos de la verdad, se confunde. Melania Jacoby se adentra en las raíces de un mundo que vivió, y aún lo hace, oculto a los ojos de los hombres", relata.

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Esta novela viene precedida por el ruido mediático después de que la Fiscalía de Oviedo viera indicios de un presunto delito de plagio en la serie La señora (TVE), que recrea, igualmente, la historia de una mujer en el mismo período histórico y en las minas asturianas. "La guionista de la serie no tiene registrada la obra, ya que en el año 2009 se le denegó su inscripción por no poder demostrar su autoría", explicó la autora, que asegura que este hecho le ha perjudicado "gravemente" y que ha levantado "un muro de silencio" para que su novela "no aparezca en los medios de comunicación".

Para Susana Pérez-Alonso, la publicación de Melania Jacoby ha supuesto todo un logro, después de que su antigua editorial, con la que tenía contratada su edición, fuera absorbida por un grupo empresarial mayor y después de atravesar una enfermedad que la tuvo apartada de la escritura unos largos meses.

Asimismo, aunque el personaje de Melania Jacoby deambulaba por la cabeza de la escritora asturiana desde hacía años, no decidió "ponerme más en serio hasta que no murieron mis abuelos. Me parecía una falta de respeto hacerlo antes, con ellos vivos. Soy de las personas que aún creo en eso: el respeto y aunque casi todo sea fantasía, las cosas que no lo son, pensé que podrían abrir viejas heridas y molestarlos".

 

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