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El Mallorca saca a la luz las vergüenzas del Sevilla

Los baleares superaron a los de Manzano en el mediocampo y sacaron oro de sus errores defensivos. Es la primera derrota sevillista como local en la Liga.

el 21 nov 2010 / 20:05 h.

El Sevilla cae en casa ante el Mallorca.

El Sevilla completó ayer su peor partido como local desde la llegada de Gregorio Manzano, y la consecuencia directa fue la primera derrota como local esta temporada en la Liga.  Nunca se vieron con opciones reales de ganar los nervionenses, si acaso empatar y mantener vigente la inexpugnabilidad del Pizjuán, pero justo cuando lo hizo, con muchísimo esfuerzo y poquísimo acierto, Webó los remató y consumó el fracaso en el intento de asaltar las plazas de la Liga de Campeones, muy a tiro ayer.

El Sevilla realizó un partido atropellado, precipitado, impreciso y falto de coherencia, mientras que el Mallorca lo planteó con inteligencia, pausa y ritmo bien entendido. Para mantenerse vivo en la contienda hasta el final y hasta rozar el empate ofreció el equipo andaluz, eso sí, un derroche de voluntad, que a falta de otros argumentos dan para lo que dan, para ir apurados en encuentros como el de ayer.

Manzano, Monchi, Del Nido y el Sevilla en definitiva tienen un problema grave con el centro del campo. Es grave cuando tiene que ocupar esa posición Kanouté, que con su calidad puede jugar hasta de portero, pero no es lo ideal. No es cuestión numérica, de que haya tres, cinco, seis o cincuenta mediocentros, es cuestión de calidad, y en eso el plantel sevillista es deficitario en ese puesto. Ayer Manzano apostó por darle la oportunidad a Cigarini en la medular, para crear más fútbol, pero el efecto fue el contrario, la ausencia absoluta de creación, en gran parte por la poca inteligencia táctica del italiano, su mal posicionamiento en el campo –quizás debido a la falta de concentración– y su incapacidad para subir una marcha en su velocidad. Ayer Martí, De Guzmán y compañía se lo comieron, y por ende y por superioridad, a Renato y a Kanouté. Fruto de ello fue el dominio mallorquín en la primera parte. Siempre que la pelota intentaba circular por el centro acababa en botas bermellonas. Cuando el Sevilla lo intentaba por la banda, la de Perotti, porque Alfaro andaba intentando tapar al Chori Castro, al menos avanzaba metros, pero nunca en ventaja. Al final, la primera línea sevillista se cansó de no encontrar a nadie de blanco en la medular y miró más allá, vio a Kanouté y allí que empezó a jugar en largo y a perder balones que se convertían automáticamente en contras. Sobre todo una, tras un error de Alexis, magistralmente conducida por el Chori y culminada con no menos maestría por Pereira (0-1). El Sevilla acabó la primera parte sin apenas haber inquietado a Aouate y por detrás en el marcador.

Para intentar solucionar el entuerto Manzano sacó en el descanso a Luis Fabiano para retrasar a Kanouté, y a Konko, buscando más potencia por la banda. De inicio la cosa pareció funcionar, pero fue un reflejo. Faltaba claridad en el último pase y la acumulación de futbolistas en ataque sólo generaba confusión, de ahí las pocas ocasiones. El panorama se aclaró con la salida de Romaric, que en una fase de juego directo y a la desesperada puso más temple en esas entregas. Fruto de ella llegó un primer cabezazo de Luis Fabiano rozando el palo. Con más corazón que cabeza y con demasiadas prisas sí que llegó el empate del brasileño, tras una pérdida de Martí, pero duró poco la alegría. Webó, en un fallo de marcaje de Alexis, anotó un minuto después (88’) el tanto de la victoria en una falta.

El tanto era injusto con el esfuerzo del Sevilla, pero justo con el juego. El Mallorca fue mejor y desnudó al equipo sevillista, que necesita urgentemente un centrocampista de los buenos.

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