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El mando y el objetivo de la misión dividen a los aliados

EEUU reducirá su papel en la operación militar sobre Libia.

el 21 mar 2011 / 21:35 h.

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Decenas de seguidores de Gadafi le mostraron ayer su apoyo durante una manifestación.

El mando de la acción militar en Libia contra el régimen de Muamar Gadafi y el objetivo último de la misión está provocando fisuras entre los países de la coalición -EEUU, Francia y Reino Unido que están liderando el ataque.

Mientras unos son partidarios de que la OTAN asuma la dirección de la ofensiva, otros países defienden el modelo actual de intervención que se está desarrollando y que encabeza EEUU. Italia descarta tajantemente este método y asegura que si la Alianza Atlántica no toma el mando militar, sus bases militares quedarán cerradas para esta misión.

De forma completamente distinta piensa Francia, cuyo ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé, descartó que la OTAN coordine la intervención militar en Libia porque consideró necesario "tener en cuenta la opinión de los países árabes".
Tras la reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la UE, el francés destacó su deseo de que las operaciones militares lanzadas por varios de los países que forman parte de la coalición internacional gestada para hacer cumplir la resolución 1.973 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas terminen "lo antes posible" y que la operación sea "lo más breve posible" una vez se hayan destruido las defensas antiaéreas del régimen, algo que resulta "vital" y "esencial".

Y de forma contraria a Francia se manifestó Reino Unido, cuyo premier, David Cameron, afirmó ayer que se pretende transferir a la OTAN el mando. "Permítanme explicar cómo funcionará la coalición. Está actuando bajo el mando de Estados Unidos, pero la intención es que se transfiera a la OTAN", aseguró en el Parlamento.
Y en esta línea se expresó, el presidente de EEUU, Barack Obama, quien confirmó ayer que su país renunciará a su papel dominante en la intervención una vez que las defensas antiaéreas de Gadafi queden inutilizadas. Obama aseguró que aunque Gadafi "necesita irse", la misión ratificada por el Consejo de Seguridad de la ONU tiene como objetivo proteger a la población civil libia.
Con esta división de opiniones se reunieron ayer los embajadores ante la OTAN, quienes no alcanzaron un acuerdo para participar en la aplicación del embargo de armas a Libia y para establecer una zona de exclusión aérea. "Aún no se ha tomado la decisión de actuar", confirmaron fuentes aliadas que adelantaron que los Veintiocho embajadores volverán a reunirse de nuevo mañana para tratar de llegar a "un consenso" sobre una posible intervención de la OTAN.

Reticencias aliadas. Aunque Francia, Alemania y Turquía manifestaron "algunas objeciones" que impidieron que se sumaran "al consenso" para que la Alianza Atlántica participe en la intervención, fuentes diplomáticas reconocieron que fue Turquía el país que expresó "las últimas reticencias" a una participación aliada. Las mismas fuentes recalcaron que Alemania no expresó "reticencias concretas" a una participación de la OTAN a pesar de su abstención, mientras que Juppé rechazó que la OTAN asuma el mando y control de la operación en Libia por la necesidad de "tener en cuenta la opinión de los países árabes".

Y en la misma línea que Obama, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, no descartó que Francia o Reino Unido puedan asumir el mando de la intervención o que se pudiera coordinar en el seno de la OTAN, aunque el pasado domingo admitiera que ello requeriría un acuerdo con los países árabes que como Catar se han comprometido a aportar medios para cumplir la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.
Durante la reunión, varios países europeos como Italia y Dinamarca que participan en la coalición gestada el pasado sábado en la cumbre convocada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, defendieron ayer de forma muy clara la necesidad de que la OTAN asuma el control del operativo militar. A su llegada a la reunión de Exteriores de la Unión Europa en Bruselas, el jefe de la diplomacia italiana, Franco Frattini, dejó bien claro que había llegado el momento "de pasar de la coalición a la coordinación de la OTAN".
dudas en el objetivo. Sobre el objetivo de la misión, Gates consideró que sería un error que la coalición se fijara como objetivo matar a Gadafi, mientras que el ministro británico de Defensa, Liam Fox, declaró a la BBC que Gadafi podría ser un objetivo legítimo.
No obstante, y al hilo de esta declaración, la ministra de Exteriores española, Trinidad Jiménez, también recordó que Gadafi no es un "objetivo". Y además, el general de Ejército español y exjefe del Estado Mayor del Ejército entre 2003 y 2004, Luis Alejandre Sintes, advirtió ayer de que "derribar un Gobierno, una posible segunda intención soterrada" tras la resolución que establece la zona de exclusión aérea, exigiría "una nueva resolución" de Naciones Unidas.

Mientras tanto continúan los bombardeos. Los aliados efectuaron ayer varias acciones contra las fuerzas de Gadafi en los alrededores de Ajdabiya, una estratégica ciudad del este de Libia que se disputan las fuerzas gubernamentales y rebeldes. También un edificio de cuatro plantas perteneciente al complejo residencial Bab al Aziziya, en el que vive el mandatario libio, Muamar Gadafi, quedó gravemente dañado tras ser alcanzado por unos misiles. Contra esta acción, un grupo de "entusiastas admiradores" del dictador libio se concentró en su complejo residencial con el propósito de morir junto al líder libio "si es necesario", según informó el corresponsal de la BBC. Asimismo, fuentes del Gobierno libio acusaron a la coalición internacional de haber bombardeado objetivos "no militares".

En el bando contrario, el Consejo Nacional Libio aseguró que apoya los ataques internacionales pero se opone a cualquier intervención militar extranjera en su país. El Consejo "rechaza la presencia de tropas extranjeras de tierra sobre el terreno, pero alienta los bombardeos contra el Ejército de Gadafi", declaró el portavoz de la coalición opositora 17 de Febrero, Ahmed el Hasi. Además, al menos siete personas murieron en el enclave rebelde de Misrata, en el oeste, a manos de las fuerzas de Gadafi, según informó ayer lunes el portavoz de los grupos opositores al dictador en la ciudad.

 


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