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El manto de tisú de la Macarena recuperará su diseño original

Los trabajos se realizarán en los talleres de Fernández y Enríquez

el 23 feb 2010 / 19:27 h.

En 2007 fue la última estación de penitencia que la Macarena lució el manto de tisú.

La última joya que regaló Rodríguez Ojeda a la Macarena volverá a recuperar todo su esplendor. La junta de gobierno, que preside Manuel García, ha acordado la restauración del manto de tisú verde de la Virgen de la Esperanza para devolverlo a su estado original, tal y como lo concibió el insigne bordador en el año 1930.

Será una intervención en profundidad que estará basada en el dibujo original que realizó Rodríguez Ojeda en 1929, y que marcó un antes y un después en la historia de la Semana Santa. Dado el valor de la obra, la hermandad ha encargado una exhaustiva reconstrucción del diseño del manto a través de fotografías antiguas en el que se basarán los trabajos de restauración encargados al taller de Fernández y Enríquez. "La idea de la hermandad es que se respete el dibujo y la calidad original de los materiales como los concibió el propio Rodríguez Ojeda", explica el prioste de la Esperanza, Pedro Ignacio García.

La Macarena se ha marcado unos plazos para que la restauración del manto esté concluida antes de la Semana Santa de 2011. La idea que baraja la junta de gobierno es que la Virgen de la Esperanza luzca la obra póstuma de Rodríguez Ojeda durante la estación de penitencia del próximo año, algo que no ocurre desde la Madrugá del año 2007, por lo que el manto será trasladado "de forma inmediata" al taller de Fernández y Enríquez "para comenzar su desmontaje y la reconstrucción del dibujo primitivo", informa el prioste. La fecha exacta del traslado queda pendiente de una última decisión de la junta de gobierno, que está valorando cómo sustituir el hueco que el manto dejará en el recién inaugurado museo de la corporación.

La experiencia de otras restauraciones ha llevado a la hermandad a confiar esta restauración a los talleres de Fernández y Enríquez en Brenes, donde hace 16 años se realizó una primera intervención en el manto. En aquella época, la actuación consistió en la sustitución de las piezas del bordado que estaban en mal estado de conservación y el pasado a un tisú de mayor calidad al que tenía por entonces. Fue una actuación no exenta de polémica, pues el taller encontró un manto con unos materiales de escasa calidad, e incluso de un color distinto al concebido por Rodríguez Ojeda. La corporación firmó entonces un acuerdo de colaboración que ahora se ha visto ampliado en unos términos muy ventajosos, que harán que la junta de gobierno sólo tenga que desembolsar el coste de los materiales que se realizarán exclusivamente para esta restauración.

Junto al contrato firmado con el taller, la hermandad ha decidido crear una comisión de seguimiento de los trabajos, formada por varios expertos en el arte del bordado, con el fin de evitar que la intervención difiera del diseño original de la obra. De ella forman parte, además de algunos oficiales de la propia junta de gobierno, especialistas como Araceli Montero, Concepción Álvarez, Gabriel Ferreras, Antonio Mañes y Andrés Luque.

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