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Economía

El maratón de los emprendedores

Vodafone organiza en Sevilla un evento tecnológico para concienciar sobre los beneficios de las tecnologías para el crecimiento empresarial, conducido por el broker, atleta y coach Josef Ajram.

el 24 abr 2014 / 23:00 h.

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Imagen Fibes026a La alucinante flexibilidad de la acróbata del Circo del Sol Saray Benito, que ayer actuó en el evento tecnológico Move 2014 de Vodafone, sirvió a la compañía para celebrar las ventajas de que las empresas se adapten al entorno para ser más productivas aprovechando las oportunidades que da la tecnología, por ejemplo para trabajar desde casa. Y el espectáculo de la gimnasta Katya Korneva fue una muestra de buena gestión, al manejar cinco aros a la vez, una acrobacia que en el mundo de la empresa –donde a veces también hace falta tener más de dos manos– se puede facilitar gracias a los servicios que ofrecen las nuevas tecnologías. Cómo la innovación permite aplicar el aprendizaje vital a la empresa fue el hilo conductor de la conferencia del broker, atleta de ironman –la modalidad más dura de triatlón– y coach Josef Ajram sobre el escenario del cubo tecnológico montado por Vodafone en el Palacio de Congresos de Sevilla. Imagen Fibes030aSi impactaba la sala, formada por tres pantallas a modo de paredes que ofrecían 270 grados de imagen en continuo movimiento, también sorprendió el propio Ajram, vestido totalmente de negro, con pantalón vaquero pitillo y sus grandes tatuajes asomando bajo la ropa, metiéndose en el bolsillo a un auditorio plagado de trajes y corbatas con un discurso bien hilado que arrancó muchas risas. Por ejemplo, cuando explicó con detalle su desafío deportivo en los Alpes junto a un compañero de equipo «muy gordo» y sin entrenamiento alguno, con el que consideró un éxito haber llegado el último a la meta porque le permitió comprobar la importancia del trabajo en equipo. Ajram, que animó a arriesgarse e invertir tras «siete años terroríficos de una crisis que ha acabado», recorrió su propia experiencia como financiero y atleta para aconsejar a los empresarios. No pensar en metas inalcanzables sino marcarse microobjetivos intermedios, como él hace en las grandes pruebas deportivas; motivar a la plantilla o saber delegar después de haber sabido fichar a un equipo en el que se pueda delegar fueron sus primeros consejos. Luego se adentró en la importancia de las redes sociales, dejando claro que hay que saber elegir en cuáles conviene estar, y abogó por facilitar el acercamiento a los clientes con aplicaciones para dispositivos móviles, y de aprovechar tecnologías como la nube o el 4G. A su espalda y a los lados, los mensajes de las pantallas luminosas remarcaban los beneficios de ser flexibles en cuestiones como trabajar desde casa –«dar asistencia a los trabajadores en la oficina es un 40 por ciento más caro»–, y también dejaban ver cuánto queda por avanzar: en menos de dos años el 66 por ciento de las plantillas de las empresas tendrá smartphone y el 20 por ciento usará tabletas como plataforma principal... pero «el 17,7 por ciento de las empresas no es consciente de que sus empleados están usando sus propios dispositivos en el trabajo», lo que da idea de la dejadez a la hora de dotarlos de instrumentos tan cotidianos. Las tecnologías de la información serán primordiales para que las empresas se distingan de sus competidoras, respondan con más agilidad ante el cliente y así logren crecer por encima del resto, pero «al menos el 29 por ciento de las pymes no usa las TIC por desconfianza o percepción de coste». No era el caso de alguno de los 900 empresarios que asistieron a una de las dos presentaciones que hicieron falta para que todos pudieran entrar en el cubo. Ricardo Sierra, de la empresa sevillana Jiménez Maña, con 300 trabajadores, explicaba que tienen el correo alojado en la nube desde hace al menos tres años, y sus sucursales están conectadas por una red local inalámbrica (WLAN). Sierra admitía que sí le preocupa la seguridad, y su intención era mejorarla, y que acudía al encuentro para coger nuevas ideas que incorporar. Para ello, aunque no era una feria comercial, tres expositores en la parte exterior mostraban los últimos avances –como la expansión del 4G o la nube–, e incluso una prueba piloto de big data que de momento no puede ir más allá, porque la ley no lo permite: un experimento al que se han prestado un millar de trabajadores de Vodafone para que, a través de sus móviles, se capte gran cantidad de información sobre adónde van y qué hacen, que puede procesarse para conocer sus hábitos. La Ley de Protección de Datos prohíbe su uso, por lo que este servicio no se comercializa. Según el director general de Vodafone, Andrés Vicente, lo que más demandan ahora sus clientes son los contenidos audiovisuales, el crecimiento de datos en movilidad y el mayor consumo de datos y en el caso de las empresas el uso de la nube, sobre cuya seguridad fue contundente: «Con los códigos de acceso, la gestión remota y el pleno control sobre la información, incluida la encriptación, es tan segura o más que la oficina». En la inauguración de la feria, Vodafone abordó sus grandes cifras y estimó en más de 1.000 millones de euros su contribución a la economía andaluza entre compras, impuestos locales y salarios a los trabajadores, según su presidente en España, Francisco Román, que estuvo acompañado por el consejero de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, José Sánchez Maldonado. Román resaltó que la compañía está volcada en el despliegue de la tecnología 4G en Andalucía, donde ya llega a todas las ciudades de más de 70.000 habitantes, y de la fibra óptica. Por su parte, el consejero de Economía subrayó que el conocimiento y su aplicación a la industria es la ventaja competitiva de los países desarrollados, y resaltó el esfuerzo de Andalucía por apoyar las actividades tecnológicas, a pesar de contar «con escasos medios».  

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