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El marroquí acusado de asesinar a un compatriota dice que "no quería" matarlo y fue "sin querer"

el 24 sep 2012 / 13:10 h.

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El marroquí acusado de asesinar a un compatriota el 4 de diciembre  de 2011 tras seccionarle la yugular con el cuello de una botella de  cristal durante una discusión en una zona de discotecas ubicada en el  Polígono Estación de San Jerónimo, en Sevilla, ha asegurado este  lunes que "no quería" matarlo y que lo golpeó "sin querer" después de  que la víctima, a la que únicamente conocía "de vista", le propinara  un puñetazo por la espalda.  

Durante la primera jornada del juicio con jurado popular celebrado  en la Audiencia Provincial, el imputado, S.B., de 20 años y que ha  sido asistido por un intérprete, ha insistido una y otra vez en que  no fue un acción "intencionada", sino que tras discutir con la  víctima a consecuencia de unas cadenas, éste se le acercó por la  espalda y le propinó un puñetazo, lo que motivó que de manera  "instintiva" se diera la vuelta, golpeándole con la botella "sin  querer" en el cuello.

Según su versión de los hechos, la madrugada del crimen se  encontraba con un amigo en una discoteca, cuando en un momento dado  se le acercó una joven a la que no conocía de nada, lo que motivó que  el novio de la chica se aproximara al acusado para ver qué ocurría,  pero "no hubo más problemas" e incluso éste le último le invitó a  tomar copas y "pastillas".

Tras salir al exterior, pasadas las 4,00 horas, el acusado observó  cómo este chico "pegaba" a su novia y la metía en un coche. Aunque no  ha aclarado qué ocurrió en estos instantes, sí ha dicho que, "poco  después, este joven me pegó por la espalda y salió corriendo hacia el  coche, por lo que creyendo que iba a sacar un arma, decidí cogerlo  por detrás para sujetarlo, pero entonces salieron cinco amigos suyos  y me golpearon hasta tirarme al suelo".

"NO SABIA SI QUERIA SEPARARME O PEGARME"

En ese momento, según ha añadido, la víctima "me agarró por detrás  y me cogió del cuello; no sabía lo que quería, si separarme o  pegarme, aunque si quería separarme no me habría cogido así del  cuello", por lo que, con la única intención de "defenderme, lo cogí  por las cadenas" que llevaba en el cuello y se las partió de manera  fortuita.  

El imputado, que ha asegurado que antes del crimen había consumido  hachís, pastillas y más de cinco litros de cerveza, ha precisado que  algunas de estas cadenas se perdieron por el suelo, lo que provocó  que el fallecido se "enfadara" y comenzara a seguirlo diciéndole que  "si no encontraba las cadenas me iba a matar", todo ello hasta que,  en un momento dado, "me pegó un puñetazo por la espalda en la zona  del ojo derecho".

"En ese momento, me quedé mareado e intenté defenderme girándome"  hacia la víctima, instante en el que, "sin querer, le golpeé en el  cuello" una sola vez con la botella de cristal, que había cogido  previamente porque tenía "mucho miedo" y "quería asustar" a las  personas que le habían pegado. En este punto, el acusado ha asegurado  que se "arrepiente" de lo sucedido.  

SE ENTERO DE LA MUERTE A LOS 12 DIAS

Asimismo, ha jurado "por su madre" que hubiera ninguna persona  sujetando a la víctima en el momento en que le golpeó con el cuello  de la botella, tal y como sostiene la Fiscalía. "Yo no quería  matarlo", ha subrayando, señalando que, tras ello, se deshizo del  cuello de la botella y se fue del lugar, siendo interceptado en el  camino por la Policía, ante quien se identificó como la persona que  había herido a la víctima.  

Ha dicho, asimismo, que no se enteró de la muerte de la víctima  hasta "12 o 13 días después". De hecho, su abogado defensor ha  aseverado que el fallecido murió a los cinco días de ingresar en el  hospital, a pesar de que "inicialmente estaba fuera de peligro".

En este sentido, su abogado ha pedido la libre absolución del  delito de asesinato que le atribuye la Fiscalía, ya que "no hay  prueba ninguna y el único testigo que avala lo que dice la fiscal no  ha querido venir al juicio". Además, ha dicho que acusado y víctima  "no se conocían de nada", frente a lo argumentado por la fiscal, que  ha señalado que ambos coincidieron en un centro de acogida.

LA FISCALIA LE PIDE 18 AÑOS DE CARCEL

El Ministerio Público pide para el acusado 18 años de cárcel y el  pago de una indemnización de 100.000 euros, ya que considera que el  imputado atacó al fallecido de forma "sorpresiva" y sin que ésta  pudiera defenderse, punto en el que ha lamentado que los dos testigos  "esenciales" de los hechos no podrán acudir a la vista oral.  

Así, uno de estos testigos ha sido expulsado de España y devuelto  a Marruecos por no tener los papeles en regla, mientras que el  segundo de ellos "se encuentra en paradero desconocido", a pesar de  todo lo cual ha pedido al jurado, compuesto por siete mujeres y dos  hombres, un veredicto de culpabilidad.

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