Economía

El más fiel amante del olivo

Nombre y apellido de poeta y una gran pasión en su vida, el aceite de oliva. Son los ingredientes que conforman una historia, la de un empresario, que convirtió un molino de aceite en un gigante presente hoy en más de 70 países y con medio millar de profesionales a su cargo. Homenaje a Juan Ramón Guillén, presidente de Acesur.

el 15 sep 2009 / 19:59 h.

Nombre y apellido de poeta y una gran pasión en su vida, el aceite de oliva. Son los ingredientes que conforman una historia, la de un empresario, que convirtió un molino de aceite en un gigante presente hoy en más de 70 países y con medio millar de profesionales a su cargo. Homenaje a Juan Ramón Guillén, presidente de Acesur, cuya semilla se sembró hace siglo y medio.

Justo al entrar en la Hacienda de Quintos, en Dos Hermanas, una galería de recuerdos en forma de imágenes de toda una vida recibe a los invitados: familiares, empresarios, autoridades, amigos. Instantáneas tomadas desde 1930 hasta febrero de este año, de cuando data una entrañable foto de Juan Ramón con su nieta Rosa, de meses. Recuerdos con el Príncipe de Asturias, con sus amigos en la caseta de Feria, en el Rocío, con Miguel Induráin y en el campo, rodeado de olivos.

Como muchos de los que le conocen bien se encargaron de recordar ayer, en el reconocimiento que la Consejería de Agricultura y Pesca le brindó como Empresa con Historia, el campo y el aceite de oliva son una de sus grandes pasiones, junto con la familia, aunque como el propio homenajeado admitió anteponiendo el primero en muchas ocasiones.

Trabajador incansable y defensor a ultranza de las bondades del aceite de oliva, el presidente de Acesur Grupo -con sus marcas insignias Coosur, La Española y Guillén- y coleccionista de olivos (cuenta con más de 140 variedades en su olivoteca única en el mundo) cuando otros guardan sellos o monedas, desgrana cuál es el secreto del éxito. A tomar nota, pues. "Constancia, fe en lo que se hace, no aburrirse, olvidarse un poco de los placeres y trabajar". Firme defensor de la cultura del esfuerzo y de la dedicación absoluta, considera que el fracaso de un proyecto empresarial puede llegar porque "hay quien se aburre o quien cree que trabaja demasiado".

Esta filosofía de sacrificio, que ha trasladado a sus cinco hijos -uno de ellos, Gonzalo, precisó ayer los valores inculcados en el seno familiar junto al sentido de la responsabilidad fueron "trabajo, trabajo y trabajo"- después de más de medio siglo en el tajo. La fijación por labrar una marca reflejo de calidad fue otra de las cualidades destacadas de su figura. "La innovación consiste en saber qué aceite de oliva es el bueno porque no todos son iguales", dijo.

¿Sabían que el aceite se extrae de unas microcápsulas de la aceituna cuando ésta está fresca o que los fenicios no es que trajeran el olivo, que ya estaba por estas tierras, sino el método para extraer el oro líquido? Curiosidades que trazó, junto con anécdotas familiares, en el acto de reconocimiento.

Santiago Herrero, presidente de la patronal andaluza CEA, alabó su buen hacer y agradeció que actos de homenaje al empresariado se hacen, ahora más que nunca, necesarios para mejorar la imagen de éste en tiempos de crisis, y el consejero andaluz de Agricultura, Martín Soler, ensalzó su capacidad emprendedora, la vocación de internacionalización y su contribución a la creación de riqueza en la comunidad en una industria, la agroalimentaria, básica para una comunidad tan agraria como la andaluza.

Desde el Jefe Superior de Policía de Andalucía Occidental, Enrique Álvarez Riestra, hasta empresarios como Rafael Álvarez Colunga, Ramón Contreras, Francisco Herrero, Antonio Ponce, Federico Muela, Gabriel Rojas y Manuel Jurado, entre otros muchos, le mostraron su afecto y dejaron pequeña la sala en la que se celebró el emotivo y justificado reconocimiento.

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