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Por Derecho

El medio ambiente se marchita

La llegada de la crisis ha hecho caer la preocupación de los ciudadanos por el medio ambiente, desaparecido hasta de los debates políticos.La llegada de la crisis ha hecho caer la preocupación de los ciudadanos.

el 23 may 2014 / 22:56 h.

medio ambiente por derecho copiarPor Nicol Jiménez e Ismael G. Cabral La gran mayoría de los ciudadanos está de acuerdo en que el medio ambiente contribuye al bienestar humano. En la salud, en la disponibilidad de agua, alimentos o energía. La Constitución y el Estatuto de Autonomía andaluz garantizan que todos tenemos el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo. Un derecho que se garantiza por ley mediante una adecuada protección de la diversidad biológica y los procesos ecológicos, del patrimonio natural, el paisaje, el agua, el aire y los recursos naturales. Esa es la teoría. En la realidad, el hundimiento económico del país ha hecho que el medio ambiente deje de ser una prioridad. Del boom de los años 90 hemos pasado a que la conservación sea orillada en muchos sentidos, pese a que políticos, ecologistas y científicos defienden que es una fuente de empleo por explotar. Sólo hay que echar un vistazo a los debates que se han producido con motivo de las elecciones europeas que se celebran mañana para comprobar cómo el medio ambiente ya no es un tema a tratar. En el mejor de los casos se hace una referencia testimonial a los efectos del cambio climático. El discurso de investidura de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, sólo tuvo dos palabras con tintes verdes: huella ecológica. Dos palabras que incluyó en una lista de conceptos que debe interesar a la sociedad. No hubo más referencias al medio ambiente. Y no sólo eso, el acuciante problema del paro y la situación económica han hecho que la preocupación de los andaluces por el medio ambiente, según el último Ecobarómetro, se encuentre en su tasa más baja desde que se inició la serie histórica de estas encuestas, en 2001. Este estudio realizado por el Instituto de Estudios Sociales Avanzados para la Junta también pone de relieve la falta de confianza en las instituciones. La valoración de la Administración autonómica cae hasta alcanzar el peor dato desde hace 13 años, y eso que es mucho mejor valorada que el Gobierno central y los ayuntamientos. Mientras, aumenta la sintonía de los andaluces con los ecologistas. ¿Por qué? Ellos aseguran que la razón está en que son, la inmensa mayoría, voluntarios, no se pliegan a intereses económicos y no tienen sueldos ni responsabilidades en partidos o sindicatos. «Porque fuimos los primeros en denunciar las macrourbanizaciones en el litoral y la burbuja inmobiliaria», defiende Lola Illescas, portavoz de Ecologistas en Acción. Y es que incluso ya quedan pocas organizaciones ecologista fuertes: Greenpeace, WWF, SEO y Ecologistas en Acción, abocadas a sobrevivir de las cuotas de sus socios y poco más (donaciones, testamentos…). El ecologismo no recibe subvenciones ni participa en programas de formación como sindicatos o empresarios, como subraya Juanjo Carmona, coordinador de WWF en Doñana, que lamenta que el presupuesto de la Consejería de Medio Ambiente para 2014 haya sido el que más bajó, con un -12,4%, y que incluso todas las administraciones hayan recortado sus fondos para Doñana. Y para recortes, la desaparición de las ayudas socioeconómicas para ayuntamientos, asociaciones, empresarios o particulares de los municipios en los alrededores de los parques nacionales. En este precario escenario, símbolos de los atentados contra la costa, como el hotel El Algarrobico, han contribuido a esa desafección política y judicial que se registra en la comunidad y el país. Eso sí, Carmona le ve un lado bueno a la crisis: «Paró grandes proyectos urbanísticos y empresariales por falta de financiación que amenazaban gravemente el medio ambiente». La ‘economía verde’. Con todo, ecologistas, científicos y políticos advierten que no hay que bajar la guardia con la excusa de la crisis y resaltan los beneficios de apostar por lo verde. De ahí surge el informe Empleo verde en Andalucía: una oportunidad de desarrollo, con el que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha dado a conocer que prevé la creación este año de 18.500 puestos de trabajo directos y 31.000 indirectos vinculados a sus políticas. Los proyectos de mejora forestal y de gestión de los recursos hídricos aglutinarán la mayor parte del empleo verde anunciado. De acuerdo con ese estudio, que señala el mantenimiento del «liderazgo andaluz» en el sector ambiental, los aprovechamientos forestales de pastos, resina, piña y apícolas en los montes públicos acapararán durante 2014 la mayor parte de los empleos directos que se generen: 6.154 y más de 1,4 millones de jornales. Los aprovechamientos de productos de biomasa, madera, corcho y leña crearán 853 empleos, mientras que las obras de mejora en el sector forestal supondrán este año 248.796 jornales (8.069 empleos). La gestión del agua generará unos 2.000, gracias a las inversiones en depuración (257 millones de euros), infraestructuras de prevención de avenidas y encauzamiento (10 millones). En gestión de residuos, reciclaje y descontaminación, la Junta estima crear 143 empleos, más otros 266 vinculados a la prevención y control ambiental. En los espacios naturales protegidos serán 466. Por ahora, las 175 empresas adheridas a la marca Parque Natural dan trabajo a 1.239 personas; las 98 firmas de la Carta Europea de Turismo Sostenible generan 693 empleos y los 81 Centros de Educación Ambiental que existen en la región dan empleo a 243 personas. Desde WWF, Juanjo Carmona también defiende que en el empleo verde hay una fuente importante de empleos, pero advierte de que no hay que volver a las actividades tradicionales, como la minería. La reapertura de la mina de Aznalcóllar reavivó un debate que se suponía que estaba superado tras el mayor desastre ecológico producido en España aquel 25 de abril de 1998. «Las energías renovables, la biomasa, la restauración de canteras y minas podría generar mucho trabajo», señala Carmona que, al igual que el resto de ecologistas, desconfía de las condiciones en las que se explotan los recursos mineros, en contra de la opinión de empresarios y administración. La concienciación social ha abierto nuevos mercados ecológicos en los que queda mucho camino por recorrer. La muestra, el sector de la movilidad sostenible. Este mercado está generando ahora una nueva senda que ya están aprovechando algunos empresarios. Para éstos, los coches, motos o bicicletas eléctricas son ya el presente en medio mundo, por lo que en Andalucía, una vez que se conozca el ahorro económico que supone la utilización de estos vehículos, también se sumará a este carro ecológico que ya está dando beneficios. Así lo afirma el sector. Las grandes marcas ya apuestan por la electricidad, por lo que sólo queda el respaldo de las administraciones y que el consumidor pueda asumir el coste de este producto que, a la larga, en beneficioso para el medio ambiente y para sus bolsillos. Está por ver cuánto tiempo se necesitará para cambiar la mentalidad de una sociedad. La agricultura ecológica es otro de los campos en los que la región tiene mucho que decir, si bien ya es un referente. Los recursos están ahí, igual que el sol, al que Andalucía aún no le ha sabido sacar partido. Las energías renovables, como la solar, son el futuro y deberían ser ya el presente. Sin embargo, políticas como la del Gobierno de la Nación que gravan el autoconsumo solar han dado al traste con muchos proyectos. Eso sí, la Junta impulsa políticas contra el cambio climático (incluso ultima una ley) y el plan de construcción sostenible da ayudas para instalaciones que reduzcan el consumo de energía y promuevan la energía limpia. la opinión de la calle. Pero, ante todo esto, ¿qué opinan los andaluces? Creen que la situación del planeta es grave, pero tienen una visión positiva del medio ambiente de su entorno más cercano, según el Ecobarómetro de 2013. Los incendios forestales es el problema ambiental que más preocupa a los andaluces, es citado por algo más de la mitad de los encuestados. El cambio climático sigue siendo la preocupación ambiental más importante del planeta, mientras que el ruido continúa perdiendo importancia entre los problemas ambientales en las localidades. Lo que sí se mantiene es la preocupación por la suciedad de las calles y la falta de zonas verdes en las ciudades. Así se refleja en este estudio, que indica que la mayoría de los encuestados considera de manera errónea que el consumo doméstico de agua es superior al agrícola. El reciclaje, por ahora, no avanza. El 71,9% de los encuestados reciclaban en 2013 con bastante frecuencia, mientras que en 2011 lo hacían el 76%. Con todo, la concienciación va en aumento y la mayoría es conscientes de que cuidar el entorno es cuidar la vida.

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