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El mejor brindis a la afición es ganar la quinta Copa

La hora de la verdad ha llegado. Hoy, el Sevilla vuelve a tener la posibilidad de llevar un nuevo título a sus vitrinas, el quinto de Copa y el sexto de la era Del Nido tras las dos Copas de la UEFA, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa y la Copa del Rey de 2007. 

el 18 may 2010 / 20:19 h.

Desde entonces, la afición ha esperado vivir un día como éste. Y el día ha llegado. Enfrente estará el Atlético de Madrid, flamante campeón de la Liga Europa y rival en un Camp Nou donde se darán cita cerca de 33.000 seguidores nervionenses desplazados hasta Barcelona. Hoy más que nunca, la Copa será la Copa de la afición, porque, pese a ser día laborable y tener que realizar un viaje más largo y costoso de lo que sería lógico, el sevillismo arropará a su equipo desde las gradas esperando que le brinden el ansiado nuevo título.

Barcelona luce ya sus mejores galas para albergar un partido que promete ser apasionante y que llega marcado por el estado anímico, absolutamente eufórico, de ambos conjuntos. En el caso del Sevilla, su clasificación para la Liga de Campeones, y muy especialmente por la forma en que ésta se produjo, ha tenido el efecto de una inyección de adrenalina. Ahora, el objetivo es que se refleje sobre el césped, donde el equipo de Antonio Álvarez deberá realizar un nuevo esfuerzo, y aún más grande si cabe.

A las bajas de Dragutinovic, Fernando Navarro, Fazio, Sergio Sánchez y Acosta se ha unido en las últimas horas la de Luis Fabiano. Indiscutible y de vital importancia para el equipo, el internacional brasileño se pierde el encuentro por un problema muscular que ya le impidió jugar el pasado sábado en Almería. Su ausencia es un serio contratiempo, sobre todo, aunque la presencia de Negredo, habilitado ayer por los organismos federativos, ha supuesto un alivio para el entrenador del Sevilla.

A todo ello hay que añadir que futbolistas como Perotti o Adriano salen de una lesión y su rendimiento es una incógnita. Por eso, compañeros como Palop, Escudé, Squillaci, Renato, Zokora, Jesús Navas y Kanouté, piezas clave en este equipo, deberán tirar del carro en un último golpe de riñón cuyo premio pondría la guinda a la temporada. De conquistar la Copa, el Sevilla firmaría la tercera mejor campaña de su historia, todo un éxito, y más aún teniendo en cuenta los problemas vividos estos últimos meses que incluso costaron el cargo a Manolo Jiménez.

Exprimidos. Por todo ello, los jugadores están decididos a dejarse la piel. En este sentido, otro de los hándicaps que deberá superar el conjunto nervionense es el esfuerzo realizado en el Estadio de los Juegos del Mediterráneo.

Mientras la inmensa mayoría de los jugadores del Atlético descansaban en la última jornada de Liga, los del Sevilla, sobre todo tras la expulsión de Negredo, tuvieron que sacar fuerzas de flaqueza -la gasolina se agota y es innegable- para buscar el milagro, que finalmente llegaría en la persona del canterano Rodri.

Antonio Álvarez recupera a Konko, baja el pasado fin de semana por sanción, para la zaga, donde, salvo sorpresa, estarán Squillaci y Escudé como centrales y Adriano en el lateral izquierdo. El brasileño, renqueante, sabe que el equipo le necesita hoy y en principio forzará.

La presencia de Negredo permitirá a Antonio Álvarez situar al madrileño como acompañante de Kanouté, el futbolista referencia -siete goles marcados, cinco títulos- en este tipo de partidos, decisivos. Renato, otra opción para el ataque, mantendría su posición en el doble pivote junto a Zokora. Tener superioridad en el centro del campo al jugar con un solo punta nato y Renato de enlace podría favorecer en teoría al Sevilla ante un rival discreto en defensa. El problema es que puede ser taparse la cabeza y dejar descubiertos los pies. Con todo, uno de los principales argumentos esta noche debe ser el potencial ofensivo del equipo. Los nada menos que 2,5 goles de media en la era Álvarez recuerdan que tiene mucha pólvora y hoy necesita demostrarlo para proclamarse campeón.

Y todo ello con permiso del Atlético de Madrid. El conjunto de Quique Sánchez Flores llega a la cita igual de crecido que el Sevilla. Su papel en la Liga, donde ha sido noveno, ha dejado mucho que desear, todo lo contrario que en la Copa del Rey y en la Europa Legue. Precisamente, su triunfo en la competición continental le ha quitado un gran peso de encima que duraba años y, de paso, le ha convertido en un rival muy peligroso.

Diego Forlán, que suma nada menos que once goles en este tramo final de temporada, y el Kun Agüero, otra de las estrellas del campeonato, son, sin duda alguna y con diferencia sobre el resto de sus compañeros, sus dos grandes amenazas. Frenar a estas dos referencias ofensivas significaría tener mucho terreno ganado a la hora de tumbar a un conjunto en el que futbolistas como Reyes, Jurado, Simao o De Gea quieren llevarle a firmar un doblete catorce años después.

Todas las cartas están ya sobre la mesa. Tanto Sevilla como Atlético deja atrás una temporada exitosa a la que hoy pueden poner la guinda. Los colchoneros, para sellar su segundo título en apenas una semana; y los sevillistas, para recibir el premio al trabajo realizado en la agridulce travesía que ha recorrido desde que conquistó la Supercopa de España en agosto de 2007. Por Antonio Puerta, que se marchó un buen día de aquel mes, y por la afición, gran parte de la cual ha viajado a Barcelona, bien vale salir y darlo todo para brindarles esta Copa.

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