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El mejor consejo de su vida

Una noche en un club de oficiales, un joven teniente se acercó a un veterano general y le preguntó qué tenía que hacer para llegar a su rango. Éste le contestó que "tenía que trabajar como un perro"...

el 16 sep 2009 / 06:45 h.

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Una noche en un club de oficiales, un joven teniente se acercó a un veterano general y le preguntó qué tenía que hacer para llegar a su rango. Éste le contestó que "tenía que trabajar como un perro. Tener coraje físico y moral. Aunque hubiera días en los que se sintiera cansado, nunca debía mostrar fatiga. Podía tener miedo, pero nunca podría aparentar temor. Siempre debía ser un líder". El teniente le preguntó ¿entonces así llegaré a general? "No", respondió éste, "así es como subirás un peldaño en el escalafón y tendrás que seguir una y otra vez".

Colin Powell ha relatado esta historia, como un ejemplo de dar lo mejor de cada uno en cada momento para poder alcanzar los sueños, en un reciente reportaje de la revista americana 'Fortune'. Un extenso artículo, con otros protagonistas como Bill Gates o Tiger Wood, dedicado al mejor consejo que un grupo de famosos líderes sociales y empresariales han recibido en su vida.

Entre los consejos que se desparramaban generosamente por las páginas de esta revista, quiero destacarles otros dos. David Axelrod, el conocido asesor de Obama, relataba que el antiguo candidato presidencial Gary Hart le dijo que "Washington es siempre la última en enterarse de las cosas". Axelrod reconocía que no le prestó demasiado caso hasta un viaje que hizo a Chicago, cuando en todos los ambientes políticos de Washington se daba por hecha la dimisión de Clinton por el escándalo Lewinsky. En un restaurante de Chicago, una cajera de 68 años le espetó que "este chico Clinton parece que ha estado intentando ayudarnos, ¿por qué no dejan su culo tranquilo?". Axelrod llamó a un puñado de periodistas de Washington y les dijo que tenían que darse una vuelta por ese restaurante.

Mohamed El-Erian, un conocido inversor de fama mundial, relata que su padre, cuando era embajador egipcio en Francia, le obligaba a leer cada día cuatro periódicos, que iban desde la derecha hasta posiciones comunistas. Le preguntó por qué tenía que hacerlo y éste le contestó que era necesario para no cerrar la mente, para no ser rehén de una idea que nunca podría cuestionar. El-Erian también afirma en este artículo que preguntarse si la crisis ya ha tocado fondo es erróneo, porque la verdadera pregunta es cómo nos afectan los actuales cambios históricos y los efectos inesperados de las actuales políticas públicas. Asevera que el problema reside en una tendencia general a recrearse en una zona confortable donde todo suena familiar, dominados por una opinión general que nos está haciendo perder la conciencia de los cambios gigantescos a los que estamos asistiendo.

Dar lo mejor de uno mismo en cada momento para seguir soñando. No hacer demasiado caso al enrarecido ambiente del corazón geográfico de la política nacional. O la imperiosa necesidad de opiniones contradictorias que cuestionen los lugares comunes, para evitar ser rehenes de un estado de ánimo general que nos confunda o nos distraiga de las verdaderas prioridades. Un buen puñado de consejos para estos tiempos tan espesos.

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