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El menor acusado de matar a la indigente se defiende

Sólo querían "darle un susto" a la indigente, pero sin la intención de hacerle daño. Así exculpó Juan José P. a sus dos amigos acusados por quemar viva a Rosario Endrinal. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 17:08 h.

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Sólo querían "darle un susto" a la indigente, pero sin la intención de hacerle daño. Así exculpó Juan José P., el menor condenado por quemar viva a Rosario Endrinal, a sus dos amigos acusados en la segunda sesión del juicio celebrada ayer en Barcelona.

Juan José P. aseguró que los dos procesados, Oriol P. y Ricard P., planearon dar "un susto" a la indigente provocando un pequeño incendio en el cajero automático donde dormía, aunque sin la intención de causarle daño. El joven, que cuando ocurrió el crimen en diciembre de 2005 tenía 16 años y ya fue condenado a ocho años de internamiento, acudió ayer a declarar como testigo en el juicio de sus amigos.

Juanjo, que no estaba con los otros dos procesados cuando empezaron a molestar a la víctima a principios de la noche, explicó que fueron sus amigos adultos los que le pidieron que, aprovechando que la mendiga no le conocía, la convenciera de que le dejara entrar en el cajero. Según el chico, los dos procesados "cogieron unos palos de cartón y pegaron a la mujer".

Tras esa nueva agresión, los jóvenes encontraron en un saco de escombros, situado afuera del cajero, y tres o cuatro bidones de disolvente. Según la versión de Juanjo, a los dos acusados se les ocurrió "gastarle una broma" formando en el suelo un charco con líquido inflamable y prendiéndole fuego con una colilla.

El chico, no obstante, ha insistido en que en ningún momento hubo intención de causar daño a la mendiga y que no eran conscientes de que con su acción podían provocar una explosión.

Según Juanjo, cuando él se disponía a tirar algo de disolvente en el suelo a unos dos metros y medio de donde la mujer yacía adormilada, el bidón se cayó al suelo, se derramó el líquido inflamable de su interior y se produjo la deflagración. Juanjo mantiene que habría ayudado a la mendiga a escapar de las llamas, pero, añadió, "estaba muy asustado y era muy peligroso entrar".

En la sesión de ayer del juicio también declaró el responsable de la dotación de bomberos que sofocó el fuego en el cajero, quien corroboró la versión de que el bidón y el charco de disolvente estaban a unos dos metros de la mendigo, lo que descartaría que la víctima fuera rociada con líquido inflamable.

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