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El menor chino secuestrado fue torturado por sus captores

El joven, de 17 años, recibió martillazos en las manos y fue amenazado de muerte.

el 27 ene 2011 / 12:44 h.

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Fue maniatado con cinta aislante en una silla, recibió martillazos en las manos y sus captores le amenazaron con cortar uno a uno todos sus dedos e incluso con acabar con su vida si no pagaban su rescate. La Policía Nacional desveló las torturas a las que fue sometido el chino de 17 años que permaneció secuestrado cuatro días por cinco compatriotas y que fue liberado el pasado martes en Alcalá de Guadaíra.

"Los secuestradores le golpearon con un martillo en los dedos para que les diera información sobre cuánto dinero tenían sus padres y sobre otros industriales con objeto de perpetrar nuevos secuestros", informó el comisario jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional, Serafín Castro. Los captores, que ayer pasaron a disposición judicial, no sólo amenazaron al joven, sino también a los padres. Ellos recibieron varias llamadas en las que les advertían de que, si no pagaban el rescate, cortarían uno a uno los dedos a su hijo y se los irían enviando.

La odisea del joven empezó una tarde cuando salió de la nave de sus padres situada en el Polígono Aeropuerto. Cuando estaba en la calle, se le acercó un individuo que le preguntó por una empresa. Mientras respondía, una segunda persona lo empujó y, apuntándolo con una pistola, lo introdujo por la fuerza en un vehículo para trasladarlo a una vivienda en la Venta la Liebre, a las afueras de Alcalá de Guadaíra.

Mientras torturaban al joven física y psicológicamente, los secuestradores contactaron por teléfono con los padres y pusieron precio a la vida de su hijo: un millón de euros. Con los días, se rebajó el rescate hasta los 300.000 euros. La operación se efectuó en la noche del lunes al martes. Tras llevar a los padres a varios puntos, como el Casino de la Exposición, su propia nave y un puente, al final acabaron en el polígono La Negrilla, donde arrojaron una bolsa con el dinero a un contenedor. Un cuarto de hora después llegaron dos individuos. Uno fue detenido y el otro se dio a la fuga, aunque fue arrestado tras una persecución. Ese tiempo le bastó para alertar a sus tres cómplices, que aguardaban con el menor en Alcalá de Guadaíra.

Lo que no esperaban era que la Policía Nacional ya sospechaba de esa vivienda y había montado un dispositivo de asalto que le valió para detener a todo el grupo y hallar al menor, asustado y con marcas en las manos. De los cinco detenidos, dos estaban afincados en Sevilla y tres en Madrid, entre ellos el cerebro.

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