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El milagro de la calle Primavera

el 02 sep 2011 / 18:28 h.

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Ana María y Jesús, en el almacén de 20 metros cuadrados donde viven en la calle Primavera.

Le parece increíble: "Mañana [por hoy] será el día definitivo, pero yo todavía no me lo creo", afirmaba en la tarde de ayer Jesús María Platero, el vecino de la calle Primavera que el pasado 24 de agosto fue agredido junto a su pareja, Ana María Fernández, por los caseros del local de 20 metros cuadrados donde viven desde hace algo más de un año en el barrio de la Macarena.

Tras la publicación de la noticia el pasado jueves en este periódico, el programa Hoy por Hoy Sevilla, que dirige Salomón Hachuel, se hizo eco de la situación que estaban pasando estas dos personas y un oyente se ponía en contacto con el programa para ofrecerles una vivienda en Coria del Río por el precio que ellos podían pagar: 300 euros. El propietario ya ha hablado con la pareja. "Vino un señor muy amable con su señora, muy recto, estuvimos hablando de las condiciones y quedamos de acuerdo", afirma Jesús. Esta mañana irán a recogerlos para llevarles a ver la vivienda, "y supongo que nos darán las llaves".

Esas condiciones a las que hacía referencia vienen derivadas de su situación económica: Ana María tiene una pensión de 307 euros, y saca algo más de limpiar en alguna casa, y él no tiene ninguna prestación tras años de estar parado y de contar sólo con empleos esporádicos. Además la situación irregular por vivir en un local, impide que puedan acceder a una pensión no contributiva, de ahí que pidieran a sus caseros que lo regularizaran como vivienda.

"Este señor nos ha dicho que no nos preocupemos por el dinero y que esta situación es transitoria, hasta que solucionemos nuestra situación, al menos año y medio o dos años", destaca. Una mala situación que es tanto económica como anímica: "hemos estado sin luz y sin agua julio y agosto, y encima apaleados. Todavía tengo señales de la agresión y a la señora la tiraron al suelo y la golpearon". Jesús, que asegura que no puede pegar ojo por la noche preocupado por que puedan volver y agredirles a ellos o a algunos de los jóvenes del movimiento 15-M que duermen a las puertas del local para protegerlos -"y ya va haciendo frío"-, afirmaba ayer que "en mi vida había pasado nada igual y no nos lo esperábamos. Si nos hubieran dicho antes algo, como que necesitaban el local en unos meses en vez de pegarnos y cortarnos la luz y el agua...".

Ya han comenzado a recoger sus enseres. "Estamos haciendo algunas cajitas pero poco a poco. Tengo que contar con el personal del 15-M, pero ya veo que todo va en vías de solución, gracias a todos ustedes", señalaba Jesús.

Si todo acaba bien, esta misma tarde y mañana domingo comenzarán a trasladar sus libros, su ropa y los pocos muebles que tienen ya que la vivienda no está amueblada, pero no están preocupados: "Con lo que nosotros tenemos aquí hay suficiente, aunque nos han dicho que no hay frigorífico ni lavadora... primero habrá que ver", afirmaba Jesús entre temeroso e "impaciente por irnos de aquí ya".

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