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El ministerio investiga en 82 institutos andaluces el grado de violencia escolar

De todas las escuelas públicas y privadas andaluzas, el Ministerio de Educación ha seleccionado 82 institutos para incluirlos en el primer estudio a escala nacional sobre violencia en las aulas. El Gobierno está investigando las claves que expliquen por qué se ha agravado la convivencia escolar, y ha enviado cuestionarios a 400 escuelas del país. (Foto: EFE).

el 15 sep 2009 / 03:53 h.

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De todas las escuelas públicas y privadas andaluzas, el Ministerio de Educación ha seleccionado 82 institutos para incluirlos en el primer estudio a escala nacional sobre violencia en las aulas. El Gobierno está investigando las claves que expliquen por qué se ha agravado la convivencia escolar, y ha enviado cuestionarios a 400 escuelas del país.

"¿Te ha grabado un compañero en móvil para obligarte a hacer algo que no querías con amenazas?" "¿Han difundido fotos tuyas en internet?" "¿Crees que las agresiones han bajado tus notas?"; "¿Por qué no se lo dices a nadie? ¿Por miedo? ¿Por no ser un chivato?". La próxima semana se cierra el plazo para que los institutos de Secundaria que participan en el primer macroestudio sobre convivencia escolar envíen al ministerio las respuestas a estos cuestionarios.

El Ministerio de Educación, junto a la Universidad Complutense de Madrid, consiguió hace dos meses que las 17 comunidades se implicasen en un ambicioso proyecto para determinar cuál es el clima real de convivencia en las aulas españolas, y por qué parece tan deteriorado últimamente. "No teníamos referencias para valorar si el clima escolar se había agravado, como dicen en todas partes. Quisimos abordar la situación de frente, preguntando a los alumnos por qué no denuncian el acoso y a los docentes si ignoran estas situaciones", explica el subdirector general de Alta Inspección del ministerio, y coordinador del proyecto, Pedro Uruñuela. "Pretendemos conocer tanto lo que está bien como lo que necesita mejorar, incluido el problema más grave: la violencia. Queremos superar la tendencia ancestral a mirar para otro lado, el tabú que impedía reconocerla y por lo tanto erradicarla, como sucedía con la violencia de género", explica la coordinadora en la Complutense y catedrática de Psicología, María José Díaz-Aguado.

Para convencer a las comunidades, el Gobierno les ofreció financiar una ampliación del muestreo para que tuvieran datos válidos de lo que está pasando en sus centros escolares. "La investigación puede demostrar a cada instituto cuál es su situación respecto a la del Estado en conjunto, pero no respecto a su comunidad. Por eso ofrecimos costear la ampliación", explica Uruñuela. No todas aceptaron porque "se planteaban situaciones graves de las que saldrán estadísticas graves", dice, y confirma que "Andalucía se mostró interesada en la ampliación de la muestra desde el principio".

Pero en Andalucía ya existía un antecedente. Fue la primera comunidad que tomó el pulso a la violencia escolar. Para elaborar el decreto que regula las normas de convivencia en la escuela, la Consejería de Educación encargó al Consejo Escolar andaluz un informe previo parecido al que ahora afronta el Estado. El Consejo concluyó que la violencia representaba una "mínima parte de la realidad de las aulas andaluzas", y que la mayoría de incidencias graves no eran agresiones, sino que surgían de la repetición de faltas leves de indisciplina.

Algunos sindicatos se quejaron de que el estudio fue demasiado "tibio" en sus planteamientos y en su forma de preguntar a profesores y alumnos. Más aún cuando la Junta acabó aprobando un decreto de convivencia muy estricto, que descargaba a los directores de las trabas burocráticas que hasta entonces había que cumplir para expulsar a un alumno conflictivo. La normativa que finalmente se aprobó resultaba más dura de lo que podía esperarse a raíz de las conclusiones que el Consejo había escrito en su informe.

'Sin precedentes'. El macroestudio del Gobierno, para el que han sido preguntados 30.000 alumnos y 5.000 profesores, pone al mismo nivel a todos los actores de la escuela. "Para obtener datos del acoso escolar se pregunta al niño si ha sido víctima, pero también si ha sido agresor. Hemos extendido esta doble pregunta para detectar problemas entre el alumnado y el profesorado. Obviamente el punto de vista del docente se basa en una preparación profesional y con el que no cuenta el alumnado", dice Díaz-Aguado.

El cuestionario describe situaciones de humillación, acoso o agresiones dentro del aula, y se le pregunta a los estudiantes y a sus maestros por qué creen que les ocurre a ellos esas cosas. "Por ser nuevo. Por estar aislado. Por ser gitano. Por ser gordo. Por mi color de piel. Por tener buenas notas. Por venir de otro país...". "Todas estas violencias: acoso laboral, humillación al profesor, el racismo, la xenofobia, el machismo... tienen una base común: buscan someter al otro", dice.

El Observatorio para la Convivencia Andaluz coordina el proyecto desde aquí. Lo que hace excepcional esta investigación es la metodología. El ministerio creó una web restringida y colgó en ella cuatro tipo de cuestionarios: para alumnos, profesores, orientadores y equipos directivos. Cada uno tiene una clave confidencial para colgar sus datos. "Hay docentes que se han echado atrás. Sin contextualizar, es difícil decir que alguna vez has ignorado a un alumno", dice Mercedes Gómez, coordinadora del proyecto en el IES Itálica. La investigación aún está en proceso y las preguntas que hayan causado problemas podrían no ser validadas.

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