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Economía

El ministro niño

El relevo de Michael Glos por Karl-Theodor zu Guttenberg al frente del Ministerio de Economía pone fin, al menos de momento, a tres días de teatro político en Alemania en los que salieron a relucir las grietas que hay actualmente dentro de la en otro tiempo monolítica Unión Cristianosocial (CSU). Karl-Theodor zu Guttenberg, de 37 años y actual secretario general de la Unión Socialcristiana (CSU) en Baviera, ocupará así la cartera de Economía.

el 15 sep 2009 / 22:23 h.

El relevo de Michael Glos por Karl-Theodor zu Guttenberg al frente del Ministerio de Economía pone fin, al menos de momento, a tres días de teatro político en Alemania en los que salieron a relucir las grietas que hay actualmente dentro de la en otro tiempo monolítica Unión Cristianosocial (CSU). Karl-Theodor zu Guttenberg, de 37 años y actual secretario general de la Unión Socialcristiana (CSU) en Baviera, ocupará así la cartera de Economía, convirtiéndose en el ministro más joven de Alemania desde la posguerra.

La dimisión de Glos, que tomó a todo el mundo por sorpresa y generó todo tipo de reacciones, no tuvo relación directa con la crisis económica -en cuyo manejo él ha desempeñado un papel secundario- sino con los problemas que viene arrastrando la CSU desde hace meses. El propio Glos, en la carta en la que ofrecía su dimisión -dirigida al jefe de la CSU, Horst Seehofer, pero recibida primero por los medios de comunicación- justificaba de puertas afuera ese paso hablando de la necesidad de renovación que tenía el partido.

Es un secreto a voces, en cambio, que el ministro se sentía desplazado a un tercer plano en el manejo de la crisis económica, la mayor que sufre Alemania desde la II Guerra Mundial, que Merkel está gestionando casi exclusivamente con el ministro de Finanzas, el socialdemócrata Peer Steinbrück.

En un acto de aparente generosidad, Glos explicaba en su carta que, a punto de cumplir 65 años, no pensaba seguir en el Consejo de Ministros tras las elecciones generales de septiembre y que era cuestión de transparencia que los electores supieran quién iba a ocupar su cargo si éste seguía en manos de la CSU.

No obstante, la gran mayoría de los analistas consideran que lo que ocurría era que Seehofer ya estaba buscándole sucesor, como Glos pudo leer el viernes en los periódicos, y que éste -considerado como un maestro de la intriga política- había decidido anticipársele.

Esto último explicaría por qué la carta llegó primero a las redacciones de los periódicos que a manos de Seehofer.

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