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El misterio de la biblioteca del barrio

Tras dos meses de parón, vuelven a los distritos las actividades culturales más divertidas, locas, raras, interesantes y educativas. Pero ojo: hay que apuntarse antes.

el 17 feb 2012 / 18:55 h.

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A diferencia de los elefantes, por ejemplo, que son todos tirando a gris (todos, menos uno), los seres humanos están capacitados para elegir su propio color: se pueden poner verdes los unos a los otros o morados de comer, enrojecer de vergüenza, azulear de desdicha, palidecer de envidia o broncearse al sol. Pero más importante que todo eso es que también pueden elegir su brillo, y ese brillo se lo dan la cultura y la sensibilidad. Contrariamente a lo que pueda pensarse, la cuestión absolutamente vital de ser uno refulgente o mate no siempre depende del caudal del bolsillo (es más, casi nunca depende del caudal del bolsillo); gozar de ese aspecto bruñido que embellece todos los colores de los que uno pueda ponerse está al alcance de cualquier sevillano, porque cerca de cualquier sevillano hay una biblioteca municipal. Y en ellas, además del tesoro de los libros, está el tesoro de las personas que invierten su tiempo y sus ganas en desarrollar actividades culturales para niños y mayores. Y tras un paréntesis de dos meses (habrá sido el letargo invernal), estos abrillantadores de almas vuelven en marzo con un montón de ideas para todo aquel que quiera apuntarse. Por ejemplo, con unos títeres que cuentan la historia del elefante Elmer, que, como saben los zoólogos (en particular, los más fantasiosos) es un animalito multicolor.

Elmer enseñará a los niños que vayan el día 1 a la biblioteca Julia Uceda (siempre que se hayan apuntado antes del próximo jueves) el valor de la diversidad y de la diferencia en un mundo de iguales. Les mostrará también que hay un manantial casi inagotable de cuentos infantiles y personajes deliciosos al alcance de la mano, en la propia biblioteca (o sea, gratis). ¿Quién puede decir que alguno de los chiquillos que acudan a este espectáculo de marionetas no se aficionará a la lectura, en ese preciso momento, y acabará encontrando la felicidad de las palabras en las noches más frías y oscuras? Señoría, no hay más preguntas. Lo que sí hay es un consejo buenísimo: que todo el mundo visite la página web http://rmbs.es, donde se encuentra clarita a más no poder toda la programación cultural de estas instituciones de barrio. Y algo muy importante, crucial: la fecha límite para inscribirse en cada una de ellas. Si se aprovecha esa visita para pedir on line el carnet, entonces puede presumir abiertamente de que en su vida ha habido un antes y un después y que usted se encuentra precisamente saltando de lo uno a lo otro, ufano, cantarín y con su traje de los domingos. Felicidades.

¡Alto! Quienes anden ahora mismo musitando que eso de atiborrarse de cultura seguro que obliga a ponerse una golilla apretada y un traje de terciopelo con la cruz de San Andrés, con el calor que hace aquí en verano, se equivoca de pe a pa. Por ejemplo: una de las actividades convocadas es un taller de cómic manga. Será el 5 de marzo en la biblioteca Alberto Lista, para quienes se apunten antes del día 2. Ese mismo día 5, en la de El Cerro del Águila, habrá un delicioso repaso a la literatura infantil y juvenil en lengua portuguesa bajo el título A palavra que nos beijan (Hay palabras que nos besan). Y un ejemplo más: el día 8, en la biblioteca del Parque Alcosa (si se apunta al menos un día antes) habrá una charla coloquial con el título Usos amorosos de la posguerra española, esa España de los guateques, la Mariquita Pérez, el remiendo y los chisporroteos de la radio.

Requisitos que hay que cumplir: querer. Sí, es verdad: es el requisito más difícil de presentar, pero cómo no intentarlo cuando lo que se ofrece es un no parar de pequeñas maravillas. Nada más que en cuentacuentos, el surtido de las bibliotecas municipales viene a ser como el surtido en quesos de La Salmantina. Por exponer unos cuantos casos (de cuentacuentos, no de quesos): el día 2, en San Julián, un espectáculo titulado Más listos que el hambre y donde Carloco, de la compañía cuentera Noniná, relata toda clase de diabluras y travesuras de los pícaros en su marrullera pelea de cada día contra la adversidad. Y una cita preciosa para el día 7 en Los Carteros: La hora del cuento: de castelos e mouras, a cargo de Alicia Remesal. Siguiendo con el homenaje a Portugal, un paseo figurado por esa frontera repleta de leyendas, castillos e historias de miedo y de humor. Una tercera opción (de entre varias docenas) para quienes consideren que lo clásico es una apuesta segura: el 9 de marzo, en Las Columnas, cuentacuentos de Pilar Redondo, en cuyo repertorio se encuentran Pulgarcito, La bella durmiente, La princesa y el guisante y todo cuanto admita los apellidos Perrault, Andersen o Grimm.

En ese mismo rincón trianero de la calle Pureza, el día 12, comienza un club de lectura. Y en Bellavista, en la biblioteca Luis Cernuda, empieza el 14 una tertulia literaria que continuará con veladas mensuales de lectura, debate y creación, donde se compartirán impresiones e inquietudes bajo la coordinación de David Eloy Rodríguez, miembro de La palabra itinerante. Y esto es solo una mínima parte del regreso de las actividades culturales a las bibliotecas públicas. De verdad, entre en esa web, póngala entre sus favoritas y paséese por ella de vez en cuando para elegir sueño, para vivir con el ansia de un bello misterio, para recuperar el brillo y para salirse de esa grisura elefantina que engulle las almas, en su descuido.

Dónde están:

Los Carteros:
Avda. Pino Montano, 31.
El Esqueleto:
Avda. Ortiz Muñoz, s/n.
Parque Alcosa:
Avda. Ciudad de Chiva, s/n.
Las Columnas:
Calle Pureza, 79.
Luis Cernuda:
Avda. Jerez, s/n.
Entreparques:
Corral de los Olmos, s/n.
San Jerónimo:
Cataluña, s/n, Monasterio.
San Julián:
Calle San Hermenegildo, s/n.
Alberto Lista:
Calle Feria, 57.
Blas Infante:
Calle Flor de Retama, 1.
El Cerro:
Calle Salvador Távora, s/n.
Torreblanca:
Plaza de Salvador Valverde, 6.
Julia Uceda:
Calle Don Fadrique, 57.
Página web:
http://rmbs.es

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