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El Monumento Natural de Alcalá de Guadaíra da sus primeros pasos

Ayer comenzaron los primeros pasos para declarar Monumento Natural de carácter ecocultural las riberas del río Guadaíra. Se trata de una figura de protección que permitirá tanto al río como al parque Oromana entrar en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (Rempa) al mismo nivel de los parques naturales de la comunidad.

el 19 may 2010 / 20:22 h.

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El agua fluye desde uno de los molinos en el parque de la ribera.
El concejal de Medio Ambiente, Salvador Escudero, explicó que "ahora con este paso se pretende que lo recuperado se mantenga para las generaciones futuras de alcalareños y andaluces". Concretamente, el Consejo Local de Medio Ambiente aprobó ayer dicha propuesta de forma previa antes de su paso por pleno la próxima semana. Las autoridades municipales cuentan con el apoyo de la Consejería para esta figura que debe aprobar el Consejo de Gobierno andaluz a propuesta de la misma.


La zona que se pretende declarar Monumento Natural es un tramo medio del río de unos 10 kilómetros en el que se incluyen 12 molinos panaderos que discurren entre el Molino Hundido y el de Pelay Correa, incluyendo el parque urbano de Oromana, además de La Retama, San Francisco, la Finca Huerta la Perdida y la Huerta de Zafra y Hacienda de Oromana, lo que supone una extensión de 180 hectáreas.

Los espacios declarados Monumentos Naturales los conforman lugares con elementos de la naturaleza constituidos básicamente por formaciones de notoria singularidad, rareza, o belleza, que merecen ser objeto de una protección especial.

En Alcalá, el río y sus riberas conforman un lugar especial sobre todo por los molinos que se ubican a lo largo de todo el cauce y que lo hace único en Andalucía otorgando a la zona un alto valor didáctico y cultural también desde el punto de vista arquitectónico, histórico y social. Sólo entre los siglos XV y XVI, Alcalá llegó a contar con 40 molinos; y 30 en el siglo XIX, muchos de ellos en funcionamiento hasta la década de los 70. No en vano la ciudad llegó a ser conocida por el pan proveniente de la harina que se fabricaba en estos molinos y el agua del Guadaíra y sus manantiales en la Alcalá de Los Panaderos por esta industria.

Además la zona tiene una importante diversidad biológica tanto por hábitats naturales como por especies animales y vegetales de interés comunitario. A todo ello se une un suelo especial de rocas calcarenitas, el albero, que le proporciona al entorno mayor riqueza y diversidad.

Asimismo, río arriba este tramo incluye el Castillo de Marchenilla (siglos XIV y XV) cercano al conjunto arqueológico calcolítico de Gandul. Río abajo, ya saliendo del casco urbano, despide el primer puente figurativo de Europa, el Puente del Dragón.

También en el entorno destacan unas gigantescas y singulares conducciones hidráulicas de la época de los romanos, siendo mejoradas y ampliadas como galerías que estuvieron en activo hasta finales del siglo XIX. Estos aspectos añaden valor al complejo natural.

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