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El Mundial 2010 arranca hoy con España retando a los siete magníficos

La actual campeona de Europa quiere unirse al selecto club de selecciones ganadoras de un Mundial. Los partidos Sudáfrica-México y Uruguay-Francia abren hoy el fuego.

el 10 jun 2010 / 21:00 h.

Los jugadores españoles están dispuestos a hacer historia.

España, catapultada en su moral y en su consideración como favorita por su título de campeona europea y su impecable trayectoria de los últimos años, reta a los 7 magníficos, esto es, Brasil, Italia, Alemania, Argentina, Uruguay, Inglaterra y Francia, las únicas selecciones que alguna vez han alzado la Copa de Mundo. Todas ellas honrarán con su presencia el primer Mundial africano , que, entre la expectación y la incertidumbre, arranca hoy en Johannesburgo con el encuentro Sudáfrica-México.

Al cabo de 80 años, 18 ediciones y 708 partidos oficiales, la Copa del Mundo, el más grande evento deportivo del universo, recala en África para cumplir su vocación de universalidad coincidiendo con una grave crisis económica mundial.Cuando el 15 de mayo del 2004, la FIFA eligió a Sudáfrica como sede del Mundial 2010, hizo una apuesta arriesgada, pero se guardaba un as entre la manga.

Un contingente superior a las 200 personas, encuadradas en el organigrama de la FIFA, han desembarcado en Sudáfrica para tomar las riendas de la organización y sólo precisa del apoyo financiero del Gobierno y la colaboración de las fuerzas policiales para sacar adelante un torneo que ofrece 64 partidos durante un mes, del 11 de junio al 11 de julio.

La seguridad, pese a que el Comité Organizador lo haya negado, es la máxima preocupación para los responsables, porque nadie duda que en el aspecto deportivo el primer Mundial africano será todo un éxito, garantizado por la presencia de todos los grandes equipos del orbe y de jugadores capaces de mover a las masas como el argentino Lionel Messi o el portugués Cristiano Ronaldo.

UN MOSAICO. Sudáfrica, un mosaico de razas, idiomas y culturas diseminadas por el territorio donde hace dos millones de años la humanidad emitió sus primeros balbuceos, se encuentra preparada -lo asegura el Gobierno y la FIFA- para el reto de organizar el primer Mundial africano.

Han transcurrido veinte años desde que Nelson Mandela, el padre de la nueva Sudáfrica, fue liberado de la prisión en la que permaneció recluido 27 y sólo dieciséis desde las primeras elecciones democráticas, una vez desterrado el sistema de segregación racial. El Mundial puede servir para estrechar lazos y difuminar contrastes.Aunque Sudáfrica sea más conocida en el deporte por su equipo de rugby, los Springboks, el balón esférico del fútbol ha adquirido en el último decenio tanta notoriedad como el apepinado del rugby, especialmente en el segmento mayoritario de población negra, que vive este deporte con la misma pasión que en países tradicionalmente afectos.

ESPAÑA SE UNE A LAS FAVORITAS. En el plano deportivo, el Mundial de Sudáfrica presenta un solo debutante (Eslovaquia) y a los favoritos de siempre -Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Inglaterra- y la incorporación de España, encaramada el segundo puesto de la lista mundial y con rango de campeona de Europa.

El Hexa es el objetivo de Brasil, el único equipo que no ha faltado a un solo Mundial, y que vuelve a ser el principal aspirante a alzar la Copa FIFA el 11 de julio en el estadio Soccer City.

Fabio Capello, que trata de poner su impronta italiana a la selección de Inglaterra, ha dicho que Brasil y España son los favoritos, pero que la escuadra sudamericana lo es en mayor medida porque, junto a su potencial ofensivo, atesora una gran fortaleza defensiva, a diferencia -dice- de España, que concede más oportunidades de gol al rival.

Lionel Messi y Cristiano Ronaldo están convocados a prolongar en Sudáfrica la guerra abierta que sostienen por el estrellato desde sus respectivos equipos, Barcelona y Real Madrid.

La Copa del Mundo repite el formato de sus tres últimas ediciones: 32 equipos distribuidos en ocho grupos de cuatro. Los dos primeros siguen adelante, los otros dieciséis se van. A partir de octavos, la derrota lleva aparejada el billete de regreso a casa excepto en semifinales.

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