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El mundo espera a Barack Obama

Si a alguien le dijeran hace un par de años que hoy iba a ser nombrado presidente de los Estados Unidos de Norteamérica un joven senador casi desconocido y de raza negra pensaría que le estaban contando el guión de una película filmada en Hollywood.

el 15 sep 2009 / 21:25 h.

Si a alguien le dijeran hace un par de años que hoy iba a ser nombrado presidente de los Estados Unidos de Norteamérica un joven senador casi desconocido y de raza negra pensaría que le estaban contando el guión de una película filmada en Hollywood. Pero aunque en ocasiones lo ha parecido, la historia de Barack Obama no pertenece al género de los sueños cinematográficos sino al de la realidad. Obama se hace cargo hoy del mando de la nación más poderosa de la tierra. Y lo hace en plena efervescencia de su popularidad y con el apoyo de un sector muy amplio de la opinión pública tanto nacional como internacional. Millones de personas han depositado en el nuevo presidente norteamericano la esperanza de que cumpla con sus deseos de cambio, después de ocho años en los que la Casa Blanca ha sido gobernada por un equipo ultraconservador que ha desprestigiado la imagen de los Estados Unidos en el mundo. Las expectativas depositadas sobre el senador por Chicago son tan amplias que será casi imposible que no defraude a muchos. George Bush le deja un legado terrible. La desregulación de los mercados ha dejado el sistema financiero de los Estados Unidos al borde del colapso y necesitado de unas inyecciones de dinero público como jamás se han conocido en la historia. Y en el ámbito exterior, Obama tiene que reconstruir la imagen de su país, muy dañada por las mentiras de su antecesor y por esa política unilateral que llevó a Estados Unidos a invadir Irak bajo unas premisas falsas (las ya famosas armas de destrucción masiva) y a montar ese monumento a la ignominia que es la cárcel de Guantánamo, donde se han violado todas las normas de la Convención de Ginebra mediante el uso indiscriminado de la tortura. El primer Gobierno de Obama está formado por políticos y profesionales muy sólidos y de capacidad contrastada para reconducir la situación en todos los frentes, pero éstos son de tal envergadura que nada ni nadie garantiza que puedan tener éxito.

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