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El museo: cifras y letras

No se sabe muy bien qué hacer con las cifras de visitas al Museo de Bellas Artes durante el primer trimestre del año dadas a conocer anteayer, ni con los envites y defensas de florete a los que se juega con su descenso...

el 16 sep 2009 / 02:16 h.

No se sabe muy bien qué hacer con las cifras de visitas al Museo de Bellas Artes durante el primer trimestre del año dadas a conocer anteayer, ni con los envites y defensas de florete a los que se juega con su descenso: tanto el número de visitantes del año pasado en ese período (108.606) como el de éste (49.881) -dados como uno más de los descensos en ventas de coches o apartamentos producidos por la crisis- lo que en realidad reclaman es una llamada urgente a la reflexión impuesta por el número de visitas anuales al Louvre -cerca de 10.000.000-, al Prado -unos 3.000.000- o el Reina Sofía, con 2.000.000.

La justificación, seguramente cierta, del bajonazo en las visitas a la pinacoteca es que este año no ha habido allí una exposición temporal importante, pero ese dato viene como anillo al dedo a una deducción en el proceso reflexivo: el descenso del 51,4% no se corresponde, ni de lejos, con el de turistas ocasionado por la crisis. Indica, por el contrario, que la mayoría de los que vamos al museo somos sevillanos y que acudimos, sobre todo y como es lógico, cuando hay exhibiciones temporales. Eso dice mucho de nuestra cultura y muy poco de su aprovechamiento turístico.

Desde su apertura en el XIX hasta el final del primer tercio del siglo XX, su visita era de obligado cumplimiento para cuantos pisaban el suelo de la ciudad; todas las guías lo colocaban en primer plano y resaltaban sus obras. Fue entonces cuando se acuñó el eslogan de "segunda pinacoteca española", que hoy se larga de vez en cuando, sin ton ni son y sin que otro lo haya sustituido. De seguir así, ¿qué valor tienen los argumentos para su ampliación? El Museo de Bellas Artes, más que cifras, necesita -y urgentemente- letras: las de una gran campaña de promoción que despierte las apetencias de quienes nos visitan.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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