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El Museo de Luxor exhibe hallazgos de egiptólogos sevillanos

El proyecto Djehuty saca a la luz un sarcófago de 2.000 a.C en muy buen estado de conservación.

el 08 jul 2012 / 19:33 h.

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José Miguel Serrano documenta el sarcófago de Iqer tras su hallazgo en la campaña de 2008.

El proyecto Djehuty, codirigido por el profesor de la Universidad Hispalense José Miguel Serrano, lleva ya más de una década desentrañando los secretos de la necrópolis tebana de Dra Abu el-Naga. Un tiempo en el que el minucioso trabajo de los arqueólogos ha dado ya varios frutos, algunos de tal relevancia que han merecido un hueco en los atestados museos egipcios. El último en incorporarse a las vitrinas del Museo de Luxor es el llamado sarcófago de Iqer, una “pieza valiosa” tanto por su buen estado de conservación como por su antigüedad, ya que está datado entre los siglos XX y XXI a.C, unos 500 años anterior de lo hasta ahora excavado en la zona.

El sarcófago fue encontrado en la campaña de 2008 y estudiado y restaurado en los siguientes años. “Lo encontramos intacto, tenía cerámica de ofrenda in situ, además de flechas y arcos a su alrededor”, explicó Serrano. Fueron estos elementos y el hecho de que el personaje en cuestión “vivió en un periodo convulso de guerra civil” en la historia de Egipto, antes del inicio del llamado Primer Periodo Intermedio que dio paso al Reino Medio, los que llevaron a los investigadores a pensar que probablemente se trate de un personaje militar. “Aunque los arcos y flechas en las tumbas egipcias tienen también un carácter simbólico, el estudio de la momia reveló una lesión en la cara que puede ser una herida de guerra”, detalló. Iqer es un hombre de rasgos negroides, posiblemente de origen nubio, que murió alrededor de los 40 años y padeció en vida problemas de columna y de dentadura. Tanto el sarcófago, sencillo y pintado de rojo para imitar madera de mejor calidad, como la momia hallada en su interior, de costado, envuelta en un sudario y con la  tradicional máscara acartonada sobre el rostro, han sido restaurados por la expedición española para reparar la acción de  las termitas en la madera y limpiar y alisar los tejidos. El resultado ha sido merecedor de exhibirlo en el Museo de Luxor, que almacena todos los hallazgos de las expediciones extranjeras en la zona y solo las más importantes se muestran en sus salas.

El Proyecto Djehuty ya ha logrado que se exhiban otras anteriormente como la llamada tabla del aprendiz, con el primer retrato frontal de un Faraón dibujado por un maestro e imitado por su alumno, o un fragmento de lino con la referencia más antigua al Faraón Amenofis II, correspondiente al segundo año de su reinado. También algunos de sus hallazgos formaron parte de la exposición que el Museo de El Cairo dedicó a las expediciones españolas en Egipto, en concreto el ataúd de la llamada dama blanca y varias figuras funerarias y vasos canopos. La expedición codirigida por Serrano se centra en la excavación de dos tumbas del Imperio Nuevo, concretamente de su época de esplendor durante la dinastía XVIII (Iqer correspondería al reinado de la dinastía XI). Se trata de las tumbas de Djehuty, ministro principal de la reina Hatshepsut, una de las pocas mujeres Faraón, y Hery, responsable del granero. La primera “ya está terminada” pero los trabajos siguen en la de Hery y en el nivel correspondiente a la necrópolis anterior, donde fue enterrado Iqer. Las revueltas árabes solo impidieron la campaña de 2011 y los arqueólogos no creen que el cambio de Gobierno en Egipto afecte a su trabajo. “Las autoridades saben que las misiones arqueológicas contratan a mucha gente y mantienen a muchas familias allí”, señala Serrano, que no renuncia a traer a España y a Sevilla una exposición con los éxitos del proyecto Djehuty aunque reconoce que “depende de la voluntad política allí y de que haya patrocinadores aquí porque cuesta mucho dinero”.

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