Cofradías

El Nazareno de la devoción de Alcosa

La cofradía alternó el recorrido de ida por el de vuelta y estuvo más acompañada

el 16 abr 2011 / 19:29 h.

Por muchos años que pasen en el Parque Alcosa el camino tras el Nazareno seguirá siendo el mismo. No importa, sus vecinas saben que acompañarlo durante largas horas por las calles del barrio tiene un recompensa que muchos no son capaces de entender, y eso es suficiente para hacer más leve una penitencia que para ellas no entiende ni de antifaz ni de túnicas de cola.

A los sones de la agrupación musical de la Estrella de Dos Hermanas, el Señor del Divino Perdón atravesaba el dintel de la iglesia de la Beata Madre Ana María para volver a encontrase con sus hermanos. Era la imagen de cada Sábado de Pasión en el Parque Alcosa. A su alrededor, los grandes bloques de pisos que marcan su recorrido iban llenándose de vecinos, curiosos algunos, que se asomaban tímidamente a sus ventanas para ver pasar al Señor. Porque es así, al Divino Perdón se le ve pasar, sin inmutarse, en silencio, sólo prendado por el andar cadente que parece contagiar a todo el que le sigue.

Para este año, la junta de gobierno de la corporación había tomado la decisión de alterar su habitual recorrido, cambiando el de ida por el de vuelta. La experiencia fue todo un éxito, pues la cofradía se vio mucho más arropada en sus primeras horas de itinerario con respecto a otros años. Era lo de menos. La devoción del barrio que le sigue no entiende de calles, solo de fe.

Dos centenares de nazarenos, en su mayoría jóvenes, avanzan por las calles de un barrio que poco a poco se despierta al paso de su cofradía. No son muchos, pero su andar rebosa una madurez y formalidad impropia de la mayoría de las hermandades de barrio. Hay cultura cofrade aquí y un futuro esperanzador para soñar con un cortejo más amplio el día que la Virgen de la Purísima Concepción pueda acompañarlos en esta tarde de pasión cofrade por las calles del Parque Alcosa.

Entre sueños nazarenos, el Señor del Divino Perdón sigue buscando rincones del barrio. La parroquia de los Desamparados en la siguiente parada de la devoción cofrade. Hermosamente exornado con claves rojos y un friso de lirios que realzan la caoba de su canastilla, el Nazareno se presenta ante la otra imagen que se venera en el barrio. Se cumple la tradición. Alcosa ha vuelto a demostrar que su camino lo marca el Señor con su Divino Perdón.

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