Feria de Abril

El negocio flamenco, de capa caída

Los diseñadores lamentan un nuevo parón en las ventas, que han caído un 30% esta primavera frente a la pasada edición.

el 06 may 2011 / 20:06 h.

Los diseñadores andaluces constatan, pese al éxito cosechado en Simof, que los bolsillos están resentidos y las ventas han bajado en torno a un 30% este año.

La alegría con la que las agujas iban y venían para dar forma a los trajes de flamenca en los meses previos a la Feria de Abril de 2010 ha quedado relegada a un espejismo temporal en medio del azote de la crisis.

Los diseñadores de moda flamenca, que esperaron hasta los últimos días previos a la Feria para hacer balance, constatan que el entusiasmo comprador se ha evaporado esta primavera, una situación que continúa teniendo un único responsable, la adversa coyuntura económica, que tocó fondo en 2009, el peor año que se recuerda en este negocio.

"En 2010 remontamos las ventas y teníamos una ilusión impresionante para este año", unas expectativas que finalmente no se han cumplido, relata Pilar Vera, presidenta de la Asociación de Empresarios de Artesanía y Moda Flamenca Mof&Art, Pilar Vera.

De hecho, el nivel de ventas en el conjunto del sector -que tiene ahora su temporada fuerte aunque se prolonga la actividad hasta después del verano- se coloca en la mitad de las cifras alcanzadas en los años previos a la crisis y supone un descenso de en torno al 30% respecto a la facturación del año pasado, explica.

Y ello a pesar del éxito de los diseñadores andaluces en el Salón Internacional de Moda Flamenca (Simof). Por esta razón, una vez que pase la Feria será el momento de sentarse a pensar y buscar soluciones y alternativas, que pueden pasar desde forjar alianzas y consorcios para unir talleres y mantener marcas, hasta estudiar dar el salto, como sector y no con iniciativas puntuales, para explorar otros mercados internacionales de la mano de Extenda u otros organismos.

Tampoco ha favorecido a la venta de última hora el hecho de que sólo haya transcurrido una semana de distancia con la Semana Santa, puesto que aunque en los días de preferia se registró algo más de movimiento en las tiendas, ya no dio tiempo de acoger nuevos encargos. No obstante, cuando coincide que entre ambas fiestas se dan dos semanas, en ese periodo sí se da cierto margen para ajustar al cuerpo trajes de flamenca ya hechos.

Aun así, las ventas desde Semana Santa no fueron suficientes para remontar el vuelo, incide Pilar Vera, quien abunda en el esfuerzo que están realizando los diseñadores andaluces con sus colecciones, sin subir precios en los últimos tres años y asumiendo -sin repercutirlo- el incremento de las materias primas, que "desde el algodón más básico hasta la seda" han aumentado su coste. "Pero no podemos bajar los precios porque no bajamos la calidad". Las clientas con más poder adquisitivo y que son fieles a un diseñador continúan sin fallar, pero es el público flotante, sin preferencias fijas, "al que echamos de menos". Aun así se muestra relativamente optimista y confía en que la cosa mejore el año que viene.


IMPULSO AL NOBEL

La otra cara de la moneda hay que buscarla en una iniciativa que se consolida año tras año, pese a su juventud. Desde hace cinco años, el Factory del aeropuerto puso en marcha un Certamen de Moda Flamenca, que consiste en aprovechar locales vacíos en el centro comercial para, desde un par de meses antes del inicio de la Feria, impulsar a diseñadores jóvenes que por sí mismos no podrían contar con ese escaparate.

De hecho, explica el gerente del Factory, Ignacio Lobatón, se trata de un "evento cultural gratuito", ya que se invita a diseñadores noveles que están iniciando su carrera a exponer sus modelos y no se les cobra el local o la luz. Una iniciativa "casi a coste cero" que beneficia a todos, pues estos profesionales encuentran entre 80 y 100 metros cuadrados de escaparate gratuito para vender en un espacio que visitan cada sábado 12.000 personas.

Mientras que, de otro lado, el público puede encontrar y aprovechar la visita para adquirir el resto de complementos y hacer otras compras en el centro comercial, al tiempo que se pone a su disposición una barra emulando una caseta, así como de varios desfiles de moda flamenca, uno de estos profesionales y otro de la firma Molina, que aprovecha para alquilar un local también por estas fechas.

Allí hay precios para todos los bolsillos, explica Ángela Jiménez Sierpes, encargada de la tienda que este año ha contado con la firma de ocho diseñadores -unos aportan colecciones anteriores y otros modelos de temporada-, ya que se pueden encontrar desde 75 euros hasta los 750 euros. Aquí sí se notó que las compras de última hora se animaron una vez que terminó Semana Santa.

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