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El nivel de barro en el Guadalquivir es 17 veces menor que un año atrás

Nadie explica bien por qué ni cómo, pero los niveles de lodo en el Guadalquivir son a día de hoy 17 veces inferiores a los que registraba el río hace justo un año. La turbidez de sus aguas, unida a la salinidad excesiva, han puesto en jaque sus cultivos y su biodiversidad. Aún están por conocerse los informes oficiales que deben aclarar lo ocurrido. Foto: J.M.Cabello.

el 15 sep 2009 / 20:33 h.

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Nadie explica bien por qué ni cómo, pero los niveles de lodo en el Guadalquivir son a día de hoy 17 veces inferiores a los que registraba el río hace justo un año. La turbidez de sus aguas, unida a la salinidad excesiva, han puesto en jaque sus cultivos y su biodiversidad. Aún están por conocerse los informes oficiales que deben aclarar lo ocurrido.

De noviembre de 2007 a diciembre de 2008 hay un mundo, el que separa un río enfermo de uno en vías de sanar. Las cifras constatan que hoy la realidad del Guadalquivir poco tiene que ver con la que, 12 meses atrás, dio la voz de alerta: el curso del río era denso como nunca antes en los años en los que existen estadísticas fiables -desde los años 70, aproximadamente-. Ya no es así.

Según los datos publicados en la página web de la Consejería de Medio Ambiente, a finales de noviembre de 2007 se llegaban a registrar hasta 13.700 mg/l (miligramos por litro de agua), una cifra escandalosa que se repetía sistemáticamente en las mediciones a la altura de Puebla del Río. Sin embargo, la última toma en la misma zona, con fecha del 19 de diciembre, afirma que la mayor concentración de barro es de 805 miligramos por litro.

Si se multiplica esta cifra por 17, resultarán los niveles de hace un año. Por fortuna, se han aliviado los niveles incluso en la desembocadura, en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), donde en verano se dieron concentraciones que cuadriplicaban las habituales, lo que estaba provocando perjuicios a los pescadores y a la biodiversidad del Parque Nacional de Doñana.

Las buenas noticias tienen matices, sin embargo, ya que los niveles altos se han reducido drásticamente, pero los mínimos ahora tienden al alza, es decir, las mínimas son ahora cuatro veces más altas que en 2007. Así, antes el mejor nivel de concentración de sólidos en suspensión era de sólo 11 miligramos por litro, registrados en el Guadalquivir a su paso por la capital, mientras que hoy la cifra mínima es de 44 miligramos, en Alcalá del Río.

El director general de Prevención y Calidad Ambiental de la consejería, Jesús Nieto, confirmó ayer a Europa Press que será en enero cuando el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) haga público su informe sobre las causas que han originado el problema, unos resultados que debían haberse presentado en diciembre, como estaba prometido, ante la Mesa de Seguimiento del río y el Consejo de Participación de Doñana.

Nieto apuntó que los especialistas han informado a la Junta de que el río "estaba muy estresado y que esta situación atípica podía deberse a causas naturales". Fuentes del CSIC apuntan a tres motivos iniciales para que se haya producido la reducción de lodos: el calendario de lluvias -que ha sido más regular este año-, la limitación de los dragados de mantenimiento en el cauce y la eliminación del tapón de arena oculta bajo el puente del Metro en San Juan de Aznalfarache.

Nieto insiste en que esas obras "no parece que sean el origen de la turbidez" en exclusiva y que tampoco se ha producido un gran dragado que sea la causa de todo, así que se inclina por "un comportamiento del estuario no natural, que viene condicionado por la actividad de la agricultura, la acuicultura o el tráfico marítimo".

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