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El nuevo bautizo civil

En esta España de cambios e innovaciones, va a llegar el momento en que no nos sorprendamos de nada. Siempre he contado como una de las más pintorescas anécdotas que me han ocurrido en mi trayectoria profesional, la que me sucedió estando destinado en un pueblo de Huelva...

el 16 sep 2009 / 03:34 h.

En esta España de cambios e innovaciones, va a llegar el momento en que no nos sorprendamos de nada.

Siempre he contado como una de las más pintorescas anécdotas que me han ocurrido en mi trayectoria profesional, la que me sucedió estando destinado en un pueblo de Huelva y un ciudadano acudió al Registro Civil pidiendo los documentos necesarios para que su hijo pudiera hacer la comunión por lo civil. Ahora resulta que esa anécdota podría dejar de serlo, pues hay agnósticos que están empeñados en acoger ritos religiosos para acomodarlos a sus vidas cotidianas y ajenas a ese Dios del que dicen que probablemente no existe.

Por tanto no me extrañaría que no solo la comunión con pan de molde, sino la confirmación y la extremaunción por lo civil lleguen a ser reivindicaciones legítimas de quienes, con todo el respeto, deben padecer una existencia bastante estresada, mirando y comparándose siempre con lo que hace esa masa alienada por el opio religioso. El bautizo por lo civil ha llegado por tanto, superando viejas acepciones que lo entendían como un rito iniciático de adscripción a una confesión religiosa. Existen también los bautizos de fuego, de sangre y rociero, mas ahora nos inventamos una ceremonia genuina en la que al recién nacido se le leerá la Carta Europea de los Derechos de Niño y se le cantará la Nana de la cebolla.

Respetable puesta en escena, pero que se ha de interpretar en su real alcance, puesto que lo importante hoy en día es llamar la atención, ser originales, como el neoyorquino que se casó con él mismo y consiguió que sus esponsales se conocieran en medio mundo.

Un bautizo con arte, como diría El Pali, a costa de un Ayuntamiento progre que ha adquirido notoriedad, recordando, por último, que los valores de igualdad, paz y solidaridad son la base precisamente del compromiso cristiano que se imita.

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