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El nuevo Gobierno impide la vuelta de Zelaya para evitar'conflictos'

Honduras vivió ayer con máxima tensión el regreso de Manuel Zelaya, que finalmente viaja sin otros jefes de Estado. Aeronáutica Civil anunció que el avión del depuesto presidente aterrizaría en El Salvador porque no tiene autorización. El nuevo Gobierno de Roberno Micheletti aseguró que con su decisión intentaban evitar "conflictos internos".

el 16 sep 2009 / 05:18 h.

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Honduras vivió ayer con máxima tensión el regreso de Manuel Zelaya, que finalmente viaja sin otros jefes de Estado. Aeronáutica Civil anunció que el avión del depuesto presidente aterrizaría en El Salvador porque no tiene autorización. El nuevo Gobierno de Roberno Micheletti aseguró que con su decisión intentaban evitar "conflictos internos".

El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, aseguró ayer que no permite la entrada al país del derrocado Manuel Zelaya para evitar "conflictos internos" y aseguró que "en su momento" el gobernante podrá hacerlo si es que desea entregarse a la justicia. "Hemos insistido en que no queremos conflictos internos, aquí no se ha derramado una gota de sangre de ningún hondureño y esto (la llegada de Zelaya) podría tener como consecuencia eso", dijo Micheletti en conferencia de prensa.

Según el nuevo presidente, "hay tiempo para reflexionar, para dialogar, para resolver estos problemas" y "en su momento (Zelaya) va a tomar la decisión de venir y entregarse al país normalmente para que podamos, para que puedan las autoridades que corresponda, decidir lo que es correcto hacer con el presidente Zelaya".

Mientras tanto, el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, ordenó a los militares abrir el aeropuerto de Tegucigalpa en declaraciones a la cadena Telesur desde el avión que le llevó de regreso a su país y que al cierre de esta edición aún no había aterrizado.

"El presidente constitucional está viajando en ese avión", dijo Zelaya, hizo un llamamiento a la reconciliación y al diálogo a todos los hondureños y pidió al Estado mayor de las Fuerzas Armadas que abran el aeropuerto. Afirmó que su regreso solo debe ser "alegría" porque es "el retorno del hijo que fue expatriado".

Zelaya no viajará finalmente junto a otro jefe de Estado latinoamericano, como se había previsto, aunque sí le acompañará el presidente de la Asamblea General de la ONU, el nicaragüense Miguel D'Escoto. El Gobierno de El Salvador dijo ayer que los presidentes de Argentina, Ecuador y Paraguay esperan hacer una escala técnica en el país, sin que esté prevista por el momento una reunión con el mandatario Mauricio Funes.

Respecto a la posibilidad de aterrizar en algún otro aeropuerto, incluida una base militar de Estados Unidos en Honduras, el presidente, depuesto hace una semana, dijo que, en caso necesario, el avión en el que viaja tiene "otras opciones".

La tensión era tal que el nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, aseguró que había movimientos de "algunas tropas" nicaragüenses hacia la frontera común y pidió a los mandatarios de Nicaragua, Daniel Ortega, y Venezuela, Hugo Chávez, que respeten la soberanía del país. "Estamos informados de que en el sector de Nicaragua se están moviendo algunas tropas hacia la frontera", dijo Micheletti, quien pidió al presidente Ortega que "por favor respete nuestra soberanía". Sin embargo, y tras denunciar una situación de "agresión psicológica", el nuevo presidente dijo que podría tratarse de "pequeños grupos de tropas, posiblemente sin autorización misma de sus comandantes" y agregó que "ni siquiera han cruzado la frontera".

Un anuncio que el propio Daniel Ortega afirmó que "es totalmente falso". Ortega aseveró que el Ejército de Nicaragua no ha desplazado tropas hacia la frontera norte con Honduras.

El Gobierno de Honduras propuso a los países de la Organización de Estados Americanos (OEA) un "diálogo de buena fe" para resolver la grave crisis política que vive este país a causa del derrocamiento de Zelaya.

Mientras tanto, una movilización de decenas de miles de personas favorables al depuesto presidente Manuel Zelaya hizo ayer retroceder el dispositivo de seguridad establecido ante el aeropuerto de Tegucigalpa para contener la marcha.

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