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El ‘Nuevo Pepita’ se fue a pique por sobrepeso

Fomento desvela que el barco que se hundió en 2007 tenía los desagües taponados.

el 24 nov 2009 / 20:22 h.

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Una familiar de los desaparecidos llora en el muelle del puerto de Barbate, en 2007.

El Nuevo Pepita Aurora se hundió por exceso de peso, por tener ese lastre mal repartido y por llevar cerrados intencionadamente más de la mitad de los desagües del barco.Es la conclusión a la que han llegado los expertos del Ministerio de Fomento, que acaba de publicar un informe sobre el hundimiento que, en septiembre de 2007, dejó tres marineros muertos y cinco más desaparecidos cuando el barco volvía a Barbate (Cádiz) tras faenar en caladeros marroquíes. Según informó ayer Europa Press, también influyeron en el naufragio las condiciones meteorológicas presentes en el momento del accidente.

Fomento sostiene que el pesquero estaba sujeto a un ángulo de inundación progresiva provocado por, al menos, 12 toneladas de peso que no estaban recogidas en el libro de estabilidad del Pepita; fue por ese exceso por lo que el barco perdió capacidad de mantenerse a flote, sobrepasó la línea de francobordo -esto es, el espacio de seguridad entre el calado del barco y la cubierta, el espacio visible desde el mar a la baranda- y acabó naufragando. La tormenta acabó levantando elevadas olas y el agua entró en el buque. La situación se complicó porque ese agua no podía salir del barco ya que los responsables habían cerrado "intencionadamente" el 60% de las aberturas de desagües, que estaban obstruidas parcialmente por la disposición de las redes de pesca.

En el barco se habían producido varias modificaciones sin autorización administrativa o incumpliendo las normas básicas de navegación, entre ellas, las referidas a los medios necesarios para desalojar el agua de la cubierta. El informe sostiene que el vuelco sobrevino después de que el Pepita realizase al menos tres maniobras para desalojar el agua que se acumulaba en la cubierta principal mientras que otro grupo de compañeros trataba de recuperar las redes que habían sido barridas por el mar. Fomento recoge otro fallo en las dos balsas salvavidas de las que disponía el barco, con capacidad para 20 personas. Ninguna de ellas salió a la superficie ni se infló como debía al llenarse de agua su compartimento.

En cuanto a la formación del personal, el ministerio deja claro que los tripulantes disponían de la titulación preceptiva en vigor, aunque entre ellos se encontraba una persona ajena a la tripulación que no debió viajar.

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