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El nuevo reparto de votos será el caballo de batalla de los estatutos

Las hermandades, que ya conocen el borrador, presentarán alegaciones hasta el 15 de noviembre

el 05 oct 2011 / 19:31 h.

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Las hermandades sevillanas dispondrán de plazo hasta el próximo 15 de noviembre para presentar alegaciones al anteproyecto de estatutos del Consejo, cuyo procedimiento de aprobación se inició anoche con la entrega del polémico documento a los hermanos mayores. Se prevé que sea a finales de enero, una vez que la comisión encargada de su elaboración estudie las alegaciones presentadas, cuando pueda fijarse la asamblea extraordinaria para aprobar el borrador definitivo, que posteriormente se entregará a la autoridad eclesiástica para su ratificación o corrección. Más allá de las discutibles sugerencias de Palacio a su contenido, el verdadero caballo de batalla de los nuevos estatutos y la clave para su aprobación es el nuevo sistema de votaciones que establece el anteproyecto al romper con el principio democrático de una hermandad-un voto.


Un voto por cada una de las secciones
Por vez primera, los estatutos del Consejo introducen criterios de ponderación del voto discriminando a las hermandades en función de la naturaleza que tengan reconocida. "Las Hermandades y Cofradías tendrán un voto por cada una de las Secciones a las que pertenezcan", establece el artículo 23, un criterio que, sin embargo, no comparten las hermandades de gloria -que ya han anunciado enmiendas mancomunadas al borrador- y que incluso el presidente del Consejo, Adolfo Arenas, ha discutido públicamente. Merced a este criterio, hermandades de vísperas como Torreblanca (que participa de las tres secciones: penitencia, gloria y sacramental) gozarán de tres votos en la asamblea general, mientras que a la Macarena (penitencia y gloria) se le computarán dos votos y el voto del Gran Poder, que sólo ostenta la faceta penitencial, contará uno. Con este nuevo reparto, las hermandades de penitencia asumirían buena parte del control de la asamble al disponer de una abrumadora mayoría de votos.


Las atribuciones del asistente eclesiástico

Que el Consejo de Cofradías es un órgano dependiente de la autoridad eclesiástica es algo que queda fijado en su definición. "El Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla es una Confederación que agrupa a aquellas Asociaciones Públicas de fieles, erigidas como Hermandades y Cofradías, con personalidad jurídica pública, sede canónica en la Ciudad, y bajo la autoridad del Ordinario" (artículo 1). Llama la atención el apartado dedicado a describir las funciones del representante de la autoridad eclesiástica del Consejo (título V), que "salvo que el Arzobispo provea de otro modo, es, al mismo tiempo, el Delegado Diocesano de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis". Los estatutos le reconocen el "derecho a vetar aquellos acuerdos o actividades del Consejo que atenten contra la fe, las costumbres y la disciplina eclesiástica" y le confieren la potestad de "informar por escrito sobre la idoneidad de aquellos que pretendan ser candidatos a la Presidencia, así como de los designados por la Junta Superior para pronunciar los pregones de Semana Santa y de las Glorias de María" (artículo 10.2.f).

Nuevas hermandades

El artículo 27 establece en uno de sus apartados que el "Pleno de la Sección de Penitencia tendrá, así mismo, facultades para aprobar la incorporación de alguna Hermandad que pretenda, bien por hacerlo como nueva o bien por cambiar de día, realizar la Estación de Penitencia en una Jornada en la que ya lo hiciera alguna otra. En tales casos, para que pueda efectuarse la incorporación, será necesario el acuerdo previo, expreso y unánime de todas las Hermandades del día en el que se pretendiera incluir otra". Se establece, por tanto, cuál debe ser el procedimiento para el encaje de una hermandad de vísperas en la nómina de la Semana Santa, esquema que no se siguió, por ejemplo, en las incorporaciones del Carmen Doloroso y el Polígono de San Pablo.

Remodelación de la junta superior

El artículo 39 remodela la composición de la junta superior, Mantiene los cuatro cargos generales, pero aumenta a 17 el número de consejeros, en lugar de los 16 actuales, y redistribuye su peso dentro de las secciones: los consejeros de sacramentales se reducen de cuatro a dos; los de Penitencia suman nueve (incluyendo al hasta ahora prodelegado de vísperas) y las Glorias pasan de cuatro a seis (incluido el prodelegado del Rocío). Llama también que sólo el nombramiento del cartelista de la Virgen de los Reyes sea efectuado por el plenario de la junta superior. El resto de nombramientos importantes (elección de los pregoneros de Semana Sanmya y Glorias y de las imágenes que presidirán el Viacrucis cuaresmal y del pregón de las Glorias, así como de los cartelistas de Semana Santa, Glorias y Junio Eucarístico) son "competencia exclusiva" de las juntas de sección correspondientes. Este mismo artículo (el 49) le confiere a la junta superior la competencia de "arbitrar los litigios que se susciten entre las Hermandades y Cofradías integradas".

Pregoneros

Al final, la comisión encargada de elaborar los estatutos ha suavizado las aspiraciones intervencionistas de Palacio por controlar el proceso de designación de pregoneros. Ni habrá propuesta de cinco posibles candidatos ni habrá informes por escrito sobre su idoneidad. La redacción queda como sigue: "Con respecto al nombramiento de los distintos Pregoneros, la Sección correspondiente, previo conocimiento de los candidatos por la Autoridad Eclesiástica, decidirá la persona encargada de ellos; quienes tienen que tener necesariamente acreditados en sus vidas un sentido católico y eclesial para ser nombrados".

Elecciones al Consejo

Los aspirantes a presidentes del Consejo presentarán una "candidatura cerrada". De esta forma, se termina con la práctica de que los días impongan a sus delegados, lo que daba lugar a que un presidente se viera obligado a sentar en la junta superior a consejeros de otras candidaturas. Los estatutos plantean también la constitución de una "comisión electoral" que velará del proceso en materias como la confección del censo electoral, la composición de la mesa electoral y el escrutinio.

Régimen disciplinario

A petición de los servicios jurídicos del Arzobispado de Sevilla, el anteproyecto de estatutos dedica todo un apartado (título IX) al establecimiento de un régimen disciplinario. De esta forma, la junta superior tendrá potestad para sancionar "a las Hermandades integradas en el Consejo, así como a los representantes de éstas" por "actos u omisiones contarios a estos Estatutos o a los acuerdos válidamente adoptados por los órganos de Gobierno", pudiendo llegar a perder total o parcialmente la subvención del Consejo. También la junta superior y su miembros podrán ser objeto de sanción por la asamblea general, exponiéndose incluso a ser inhabilitados para desempeñar cualquier cargo.

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