Cultura

El nuevo reto del Central pasa por el 'teatro visual'

La manipulación de objetos cotidianos en escena bajo el paraguas de un denominado teatro visual da como resultado El rey de la soledad, propuesta íntima de esta semana para la sala B del Teatro Central. Una delicatessen para paladares exquisitos.

el 15 sep 2009 / 05:31 h.

La manipulación de objetos cotidianos en escena bajo el paraguas de un denominado teatro visual da como resultado El rey de la soledad, propuesta íntima de esta semana para la sala B del Teatro Central. Una delicatessen para paladares exquisitos.

El rey de la soledad es un espectáculo de teatro visual que presenta "un universo lleno de escondites, estructuras decadentes y personajes solitarios" con el que la compañía catalana Playground da comienzo a un período dedicado a la investigación de nuevos elementos escénicos.

El espectáculo, que se representa hoy y mañana, dura 55 minutos, después de los cuales, se invita al espectador a que se pasee por el espacio escénico donde una serie de objetos, verdaderos protagonistas de esta propuesta, permanecen en forma de instalación expositiva. Estas piezas que se manipulan en escena tienen algo en común: son objetos rotos, obsoletos. Seres deambulantes de las profundidades, monstruos cotidianos fantásticos perdidos en el tiempo, libres de códigos, sin rumbo. "Personajes que se han reconstruido, han modificado su aspecto. Situados detrás y después de todo, en la esquina, de medio lado intuimos a los viajantes a ninguna parte, especialistas en perder el tiempo: fugitivos, invisibles, sin forma concreta?", explica la compañía en una nota.

Playground observa las formas y las esencias desde un punto de vista humano. Atrapa, de esta forma, los pequeños gestos sin grandes y para ello construye en el escenario un espacio atemporal "para apreciar el valor del tiempo, y con este, no tener prisa", aseguran. Y es que, según asegura el director de la compañía, Xavier Bobés, Playground es también un juego escénico, "un método de trabajo e investigación del objeto cotidiano, dotándolo de nuevos discursos en contextos sorprendentes que tienen lugar en un mundo imaginario". El plan de trabajo, de hecho, "siempre ha consistido en un proceso artesanal, íntimo y solitario, con el objeto escogido para manipular", insiste el director.

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