Cultura

El NYC de las pequeñas cosas

Hijo procedente de judíos emigrantes procedentes de Rusia, el neoyorkino Alfred Kazin (1915-1998) fue uno de los críticos literarios más notables de su tiempo. Pero entre sus muchas obras destaca Un paseante en Nueva York, que Carson McCullers definió como obra maestra. Ahora la editorial sevillana Barataria la recupera.

el 16 sep 2009 / 04:42 h.

Hijo procedente de judíos emigrantes procedentes de Rusia, el neoyorkino Alfred Kazin (1915-1998) fue uno de los críticos literarios más notables de su tiempo. Pero entre sus muchas obras destaca Un paseante en Nueva York, que Carson McCullers definió como obra maestra. Ahora la editorial sevillana Barataria la recupera.

Adscrito a los llamados New York Intellectuals, que reunió en la década de los 30 a destacados escritores y críticos como Edmund Wilson, Sydney Hook o James T. Farrel, gran amigo de la filósofa Hannah Arendt, Kazin dedica estas páginas no a reflexionar específicamente sobre literatura. Esta obra, de marcado acento autobiográfico, se propone recorrer en la realidad y a través de la memoria su barrio de Brownsville, una de las zonas más pobres y deprimidas del Brooklyn de los años 20, al tiempo que descubre el camino que le llevará a los libros y a la prosperidad.

En esta traducción de Juan Castilla Plaza, el lector irá descubriendo no sólo el gran Nueva York de las avenidas inmensas, los vertiginosos rascacielos y las inagotables ofertas de ocio que la gran urbe ofrece hoy al turista, sino una ciudad más íntima y menos espectacular, una Nueva York hecha de pequeñas cosas cotidianas, de esquinas rutinarias y personajes familiares.

"Estábamos al final de la línea. Éramos hijos de los inmigrantes que habían acampado en la puerta de atrás de la ciudad, en el gueto más crudo, más remoto, más barato, encerrado por un lado por los edificios de pisos económicos de Canarsie y, por el otro, por los distritos santificados de la clase media que marcaban el camino hacia Nueva York", escribe Kazin. "Nueva York era lo último que poníamos en la dirección, pero lo primero al ver lo que nos rodeaba. Ellos eran Nueva York, los gentiles, América; nosotros éramos Brownsville -Brunzvil, como decían los viejos-, el polvo de la tierra para todos los judíos adinerados y un lugar en el que, de manera notoria, se medía el éxito por la capacidad de escapar de él".

Su voz, dijo de él el político socialista Yaron Ezrahi, "cultiva la soledad, la lírica personal del individuo, la autobiografía, la voz de la primera persona del singular, el reflejo del yo. Del yo individual que narra, pero no como un soldado o como el misionero de un colectivo".

JUDíos pobres. Carola Moreno, responsable de la editorial Barataria, oyó hablar por primera vez de Kazin en un suplemento literario. Una posterior indagación le llevó a las páginas de Un paseante en Nueva York, "un libro de una belleza impresionante que está teniendo una acogida excelente", afirma.

Para la editora, son muchos los atractivos que encontrará el lector en este volumen, "desde la descripción de ese mundo cerrado de los judíos pobres a esa tercera parte que para mí es la más interesante y la más impresionante, donde cuenta su descubrimiento de la cultura cristiana, católica, protestante, y empieza a entender su propia cultura desde la visión de otros. Por ejemplo, la impresión de leer por primera vez la Biblia en inglés, cuando él siempre había usado el hebreo. Todo acaba, como cabía esperar, con el descubrimiento del amor".

Cabe recordar que este título viene a sumarse a otros recientes sobre la ciudad de los rascacielos, como Mi Nueva York de Brendan Behan, Esto es Nueva York de E.B. White o Historias de Nueva York de Enric González.

Todo un Premio Nacional para una apuesta valiente

Ayer mismo recibían en Teruel los responsables de Barataria el Premio Nacional a la Labor Editorial que les fue concedido el pasado año junto a los sellos integrados en el grupo Contexto, donde militan también Impedimenta, Libros del Asteroide, Global Rhythm, Nórdica, Periférica y Sexto Piso. "Es el reconocimiento a un trabajo complejo, lento y solitario", explica Carola Moreno, "pero también de un hecho, la unión de varias editoriales, que tiene pocos precedentes en España".

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