Economía

El Observatorio Económico insta a incentivar sólo a quien genere valor

Llamamientos a la autocrítica de la Administración andaluza y a la urgencia de acometer reformas estructurales tanto en el mercado laboral, como en el ámbito público y el sistema educativo. El Observatorio Económico de Andalucía aportó ayer su visión para encarar una crisis que debe desembocar en un cambio más profundo del modelo productivo.

el 16 sep 2009 / 04:06 h.

Llamamientos a la autocrítica de la Administración andaluza y a la urgencia de acometer reformas estructurales tanto en el mercado laboral, como en el ámbito público y el sistema educativo. El Observatorio Económico de Andalucía aportó ayer su visión para encarar una crisis que debe desembocar en un cambio más profundo del modelo productivo.

El grupo de expertos económicos que cobija el Observatorio Económico de Andalucía aprovechó ayer, una vez pasadas las elecciones europeas, para exponer cuál es su visión de cómo se está afrontando la crisis y cuáles deben ser, a su juicio, los ingredientes que han de acompañar el futuro, una vez pasen las actuales turbulencias.

Tanto Joaquín Aurioles como Francisco Ferraro, presidente y vicepresidente de la institución, reseñaron, ante todo, la necesidad de realizar un ejercicio de autocrítica por parte de la Administración que, en el caso de la andaluza, pasa por dos ámbitos muy concretos.

De un lado, Ferraro tachó de "fracaso" la transferencia del Estado a la Junta de las políticas activas de empleo que se traducen en dos vertientes, la intermediación que realiza el Servicio Andaluz de Empleo (SAE) y la formación orientada a la búsqueda de un puesto de trabajo.

En su opinión, a pesar de los numerosos recursos destinados, el sistema se muestra ineficaz, por lo que demandó que se impulse el papel de la iniciativa privada en estas materias, que no terminan de dar su fruto en la comunidad, donde la crisis, señaló, se ceba con el mercado de trabajo.

Pero además, el Observatorio consideró necesario replantear el actual sistema público de incentivos a empresas, que deben estar diseñados para discriminar en positivo a aquellas que "innovan, arriesgan a largo plazo, exportan...", que en definitiva, se distingan del resto y generen valor añadido. "Las empresas más débiles, que cierren", aseveró Ferraro.

Porque para emprender el tan anhelado cambio de modelo son precisamente éstas, las empresas, las que tienen que impulsarlo, mientras que el papel de la Administración se ha de limitar a establecer y favorecer el marco en el que ocurra.

Ahí entran los problemas. Dar ese paso supondría tomar "medidas impopulares" que ningún Gobierno está dispuesto a asumir. El Observatorio identificó tres ámbitos de actuación imprescindibles para reconfigurar el sistema: hay que reformar el mercado laboral, el papel de la Administración y el sistema educativo.

En el primero de los campos, el del mercado de trabajo -el más sensible y cuyo debate se ha centrado en el abaratamiento del despido- los expertos incidieron en que hay que simplificar los modelos de contratación, ya que ahora existe una dualidad: el capital humano en el que invierten las empresas y el grupo dominado por la precariedad, sobre todo, la temporalidad. Junto a ello, urgieron un cambio en el modelo de negociación colectiva para que se vincule a la productividad.

A las Administraciones demandaron ahondar en la línea emprendida por la Junta de mayor eficiencia y evitar duplicidades de funciones con empresas públicas y organismos autónomos, mientras que en educación abogaron por reorientar el sistema que, indicaron, debe reforzar las habilidades más que el contenido, esto es, formar para un futuro puesto de trabajo.

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