jueves, 25 abril 2019
16:45
, última actualización
Local

El olvido de los que olvidan

Familiares de enfermos de Alzheimer reclaman un compromiso de las administraciones ante la epidemia del siglo XXI.

el 21 sep 2013 / 08:00 h.

TAGS:

alzheimerEs llamada la epidemia del siglo XXI en los países desarrollados donde la esperanza de vida crece, ya que el principal factor de riesgos para padecer Alzheimer es hacerse mayor. Apenas un 5% de los casos son preseniles pero su prevalencia entre los mayores de 65 años ronda el 10% y crece exponencialmente con la edad hasta llegar a un 40% entre los octogenarios –en Sevilla hay 20.608 enfermos–. Hoy por hoy no tiene cura. Solo se pueden paliar los síntomas con tratamientos farmacológicos y ralentizar su evolución con la estimulación cognitiva. Sin embargo, mientras si fallan las articulaciones y los huesos la cartera pública de servicios sanitarios incluye la fisioterapia, cuando lo que fallan son las conexiones neurológicas, y pese a que los especialistas reconocen su importancia, los talleres de estimulación cognitiva no se imparten en los ambulatorios, y ni siquiera las plantillas de profesionales incluyen la figura del neuropsicólogo, que es quien debe valorar el estado de la enfermedad y diseñar los ejercicios mentales más apropiados para no provocar estrés en el paciente. Son las asociaciones las que desarrollan estos talleres (14 en Sevilla) y gestionan las unidades de día. Reciben subvenciones –3,1 millones en total desde la puesta en marcha en 2007 del II Plan Andaluz del Alzheimer– y cuentan con plazas concertadas. Pero la parálisis de la Ley de Dependencia hace que muchas se queden vacías cuando fallece el enfermo que la ocupaba y los recortes en las ayudas lleva al sector a lanzar una voz de alarma para que las administraciones se tomen esta enfermedad como una Cuestión de Estado, lema elegida para conmemorar hoy el Día Mundial del Alzheimer. “Un enfermo de Alzheimer cuesta 30.000 euros al año”, afirma el presidente de la Federación provincial de familiares de enfermos, Miguel Rodríguez, quien lamenta que pese a que con su labor las asociaciones están “ahorrando mucho dinero a la Seguridad Social” realizando las actividades e informando y formando a las familias cuidadores –el 90% de los enfermos están en casa y de hecho en Andalucía solo hay una residencia especializada en San Fernando–, los recortes están haciendo estragos. Por eso reclama apoyo “económico y social” para los enfermos y sus familiares, además de reformas jurídicas que faciliten la “incapacitación legal de los enfermos, que ahora cuesta mucho” y que no se escatime en formación e investigación porque “se está haciendo mucho sobre prevención pero los que ya tienen la enfermedad, una vez que la diagnostican, ahí se quedan y hoy por hoy lo único que hay es la estimulación cognitiva que debería estar en cada centro de salud”. La doctora Eva Cuartero dirige la Unidad de Demencias del Hospital de Valme y reconoce que eso sería “lo ideal”, pero la situación económica actual no lo permite y los profesionales que trabajan con estos enfermos se centran en formar mucho a la familia. Desde 2010, la Junta cuenta con el programa Al lado, siempre en coordinación con el movimiento asociativo, además de desarrollar campañas de sensibilización en 145 centros de participación activa de mayores en Andalucía, con una inversión de 14.000 euros y la participación de 5.500 personas, según datos de la Consejería de Salud. Cuartero reconoce que “la situación ha cambiado mucho respecto a hace 10 años” en cuanto a la detección precoz. La población está más informada y en alerta ante síntomas que antes se achacaban a que “el abuelo chocheaba”. Aunque la Enfermedad de Alzheimer es llamada “el Mal del Olvido” y la pérdida de memoria es el síntoma más conocido, la doctora Cuartero destaca que lo que más “sobrecarga” a la familia y en lo que necesitan más orientación es ante los trastornos de conducta que suele llevar aparejada, desde depresión o apatía hasta ataques paranoides. “La familia no lleva tan mal que se olviden de en qué día están como que les digan, por ejemplo, que les roban. De hecho, muchos casos se diagnostican antes porque acuden al médico ante ese tipo de cosas y para eso sí hay tratamiento farmacológico”, explica. La depresión o apatía es uno de los principales síntomas, que a veces aparece incluso antes que la pérdida de memoria y muchos casos en fase incipiente se confunden. Además, dificulta la terapia de estimulación cognitiva porque para ésta es necesaria la participación. En cuanto al ámbito de la investigación, el problema principal del Alzheimer es que cuando se manifiesta, el cerebro puede llevar 15 o 20 años desarrollando la enfermedad y las capacidades que se pierden, perdidas quedan. Por eso, la investigación hoy busca hallar “biomarcadores” que permitan detectar “con alguna técnica de neuroimagen o analizando por ejemplo el líquido cefaloraquídeo” el inicio del daño cerebral antes de que el paciente muestre ya demencia. En cuanto a los factores de riesgo, además de la genética y la edad que son inevitables, se ha demostrado que la obesidad, el sedentarismo, el colesterol o la hipertensión alterial están vinculados al desarrollo de una enfermedad que se manifiesta más en las mujeres y personas con tendencia depresiva y baja formación cultural. Por ello, la alimentación y la actividad intelectual son ámbitos de prevención. Cuartero lo explica gráficamente:“Cuando aparece la demencia es porque el bosque ya está talado. Solo podemos ralentizar y cuanto más haya que talar, más tardará. Es el aprendizaje el que genera estímulos cognitivos y conexiones neurológicas”, es decir, los árboles del cerebro. 

  • 1