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El ortodoxo israelí Shas da portazo a Livni y le impide formar gobierno

La presidenta de Kadima y ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livni, está en apuros tras el anuncio del partido ultraortodoxo Shas de que no se incorporará a un gobierno liderado por Livni. Esta situación puede obligarla a convocar elecciones anticipadas al no alcanzar la mayoría parlamentaria.

el 15 sep 2009 / 17:19 h.

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La presidenta de Kadima y ministra israelí de Exteriores, Tzipi Livni, está en apuros tras el anuncio del partido ultraortodoxo Shas de que no se incorporará a un gobierno liderado por Livni. Esta situación puede obligarla a convocar elecciones anticipadas al no alcanzar la mayoría parlamentaria.

"No podemos desentendernos de las dificultades y necesidades que estos días aparecen en el informe de los estados desarrollados, que sitúa a Israel en el primer lugar del ránking de pobreza". Es lo que aseguró ayer el Shas en un comunicado, con el que justifica su decisión de interrumpir las negociaciones y quedarse fuera del gobierno. "Hemos presentado propuestas para resolver la pobreza, pero no las han aceptado", según la nota.

Shas hizo el dramático anuncio, un duro golpe a los esfuerzos de Livni por formar gobierno, horas antes de caer el shabat, el estricto día de descanso en Israel, lo que cercena en gran medida toda posibilidad de reconciliación con el Kadima en nuevas negociaciones.

Mañana, Livni celebrará una audiencia con el presidente del Estado de Israel, Simón Peres, en la que habrá de comunicarle si tiene o no gobierno, paradójicamente una semana antes de que concluya el plazo oficial.

El jueves, en una comparecencia ante el grupo parlamentario de Kadima, Livni ya dio a entender que la suerte estaba echada y que le tocaba a Shas mover ficha, lo que los ultraortodoxos han hecho sin dilaciones.

"Esta mañana -por ayer- el Consejo de Sabios resolvió [respaldar] la decisión del rabino Ovadía Yosef [guía espiritual del movimiento] de no incorporarnos al gobierno. La decisión es irrevocable", aseguró el líder del partido, Eli Yishai, en una rueda de prensa. Yishai, ministro de Transportes en el actual gobierno que dirige el primer ministro saliente, Ehud Olmert, explicó que "Shas no está a la venta", y que las demandas que tenemos no "son de carácter personal".

El origen de la discordia está en torno a una diferencia de unos 350 millones de shékels (unos 90 millones de dólares) sobre las ayudas que el nuevo ejecutivo habrá de otorgar a las familias numerosas y que beneficia por tanto a las ultraortodoxas y árabes.

El otro gran escollo es Jerusalén, en la mesa de negociaciones entre israelíes y palestinos pero de la que Shas no quiere devolver ni medio centímetro. "Hace un año Shas adoptó la decisión de que si hablaba de Jerusalén [en las negociaciones con los palestinos] nos íbamos del gobierno. Ahora no nos vamos a meter en otro sin que nos garanticen que no se hablará de ella. Jerusalén no está en venta", declaró Yishai.

Escaso apoyo. La resolución del Shas pone en serios aprietos a Livni, que se ve con el apoyo de sólo 55 de los 120 diputados del parlamento: 29 de su partido, 19 del Partido Laborista y 7 del Partido de los Jubilados. Con estos últimos no tiene cerrado aún el pacto de gobierno, pero las discrepancias son menores. Independientemente de los seis diputados que le faltan para obtener la mayoría parlamentaria, el problema de Livni es que el Partido Laborista condicionó su acuerdo a que consiguiera una coalición parlamentaria estable, para no convocar elecciones anticipadas en apenas unos meses.

Los observadores sostienen que esas elecciones anticipadas, de convocarse, perjudicarían tanto a Livni como a Ehud Barak, el líder laborista, que concurrirían desde las perspectiva generalizada de haber fracasado en las gestiones de gobierno.

La carta que le queda a la presidenta de Kadima es incluir conjuntamente en su coalición al pacifista y casi anticlerical Meretz y al Judaísmo Unido de la Biblia, si es que se acepta, o bien firmar una "rendición" con el Shas hoy cuando acabe el shabat.

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