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Cultura

El otro legado de la Expo del 29

El Museo de Artes y Costumbres reivindica a través de la fototeca de la Universidad la primera gran muestra de arte antiguo que celebró Sevilla. El Laboratorio de Arte de fotografió las 3.700 obras que se exhibieron en los pabellones de Bellas Artes y Mudéjar.

el 17 jun 2014 / 21:35 h.

De izquierda a derecha, Benito Navarrete, Sánchez Estrella, el delegado Díaz Morillo, el alcalde Juan Ignacio Zoido, Manuel García León y Montserrat Barragán, ayer en la presentación de la muestra. / Pepo Herrera De izquierda a derecha, Benito Navarrete, Sánchez Estrella, el delegado Díaz Morillo, el alcalde Juan Ignacio Zoido, Manuel García León y Montserrat Barragán, ayer en la presentación de la muestra. / Pepo Herrera

La Exposición Iberoamericana de 1929 no solo abrió una puerta a la cultura y costumbres de las antiguas colonias españolas a través de sus pabellones en Sevilla, sino que supuso para la ciudad el desembarco de ambiciosas apuestas artísticas, impensables hasta entonces para la capital hispalense.

Uno de estos retos fue la organización de una de las muestras más relevantes que se celebraron en Europa en esas fechas, la de Arte Antiguo. En total, fueron expuestas entre el Pabellón de Bellas Artes o Renacentista –hoy sede del Museo Arqueológico–, y el Pabellón de Arte Antiguo o Mudéjar –hoy de Artes y Costumbres Populares–, 3.694 obras de arte, entre pinturas, esculturas, orfebrería, tejidos, ropas litúrgicas, mobiliario, armas, abanicos y cerámicas.

El diseño y preparación del proyecto museológico y la selección de las obras de arte corrió a cargo de los catedráticos de la Universidad de Sevilla Francisco Murillo Herrera y Diego Angulo Íñiguez, siendo crucial para ello la participación del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, que incluso se trasladó al Pabellón de Arte Antiguo para documentar, catalogar y fotografiar gran parte de los objetos expuestos. En el Pabellón de Bellas Artes se mostraron sobre todo pinturas y algunas esculturas, precisando de una instalación especial de luz artificial, y en el de Arte Antiguo se expusieron esculturas y piezas de artes decorativas venidas mayoritariamente de Andalucía y la Región de Murcia.

Ahora, cuando se cumplen 85 años de aquella exposición y un siglo de la construcción de ambos pabellones –que se terminaron en 1914–, el Ayuntamiento, la Universidad y el Museo de Artes y Costumbres Populares han organizado la muestra Arte antiguo en la Exposición Iberoamericana de 1929, que fue inaugurada ayer y que reivindica la importancia de aquella apuesta cultural, desempolvando de la Fototeca del Laboratorio de Arte de la Universidad las instantáneas que se tomaron de todas las piezas que albergaron estos dos pabellones.

El comisario de esta exposición es Benito Navarrete, historiador de arte y director de Patrimonio e Infraestructuras Culturales del Ayuntamiento, que ayer explicó que su intención con esta iniciativa es «recuperar el gusto de una época difícilmente entendible en la actualidad, usando la fotografía como elemento científico». Además, subrayó la labor de Francisco Murillo Herrera y Diego Angulo Íñiguez, así como la del Laboratorio de Arte de la Hispalense, cuyo trabajo

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de documentación representa, a su juicio, un gran ejemplo de lo que puede conseguir el afán por el conocimiento.

Esta exposición fotográfica rescata sólo algunas de las obras que pudieron verse en 1929, ya que ilustrarlas todas sería imposible. De muchas de aquellas piezas sólo queda de hecho la imagen, ya que desaparecieron tras el 29, bien porque fueron destruidas por la guerra civil o simplemente por la desidia de las instituciones. Otras fueron vendidas. Esta iniciativa es la primera llamada de atención que se hace sobre todo lo que supuso aquel reto.

Arte antiguo en la Exposición Iberoamericana de 1929 puede visitarse hasta el próximo 7 de septiembre, de 10.00 a 17.00 horas, en la sala temporal de la planta baja del museo. Allí se dispone una amplia selección de ilustraciones en blanco y negro que ofrecen curiosas estampas, que permiten casi realizar un viaje en el tiempo. Así, se pueden observar imágenes de las actuales salas del Arqueológico –hoy en defectuosas condiciones de conservación– en perfecto estado, albergando piezas colosales y dotadas con las últimas tecnologías lumínicas de la época.

A la inauguración acudieron el alcalde, Juan Ignacio Zoido, el delegado territorial de Educación, Cultura y Deportes, Francisco Díaz Morillo, la directora del citado museo, Montserrat Barragán, el catedrático emérito Emilio Gómez y el vicerrector de Investigación de la Universidad de Sevilla, Manuel García León.

EL ARTES Y COSTUMBRES, DIEZ AÑOS ESPERANDO UNA REFORMA

El Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla ocupa desde hace cuatro décadas el antiguo Pabellón Mudéjar de la Exposición Iberoamericana de 1929, que terminó de construirse en 1914. Este año cumple por lo tanto su primer centenario, si bien no soplará las velas en las mejores condiciones posibles.

El edificio se encuentra «razonablemente bien, aunque necesitaría un pequeño lifting», según afirma su directora, Montserrat Barragán, que recuerda que «hace poco la Junta encargó un estudio a Vorsevi para analizar el estado del museo, que puede seguir abierto sin problemas».

«Los pabellones de la muestra de 1929 no se hicieron con los mejores materiales posibles, pero con el mantenimiento normal no hay mayor problema», añadió. Sin embargo, este museo lleva casi una década, desde 2005, con una planta cerrada, debido a que está pendiente una reestructuración de la colección, «una reforma de calado que le corresponde al Ministerio de Educación y Cultura, que es el propietario del edificio y de la colección, ya que la Junta sólo tiene encomendada la gestión», precisó Barragán, que en el año 2007 remitió una propuesta técnica a Madrid detallando las necesidades y los costes de esta intervención, que afectaría a 3.000 metros cuadrados.

El ministerio, que debería haber licitado este proyecto, lo aparcó debido a la crisis económica, como hizo con la ampliación del Bellas Artes o la rehabilitación del Arqueológico.

El Museo de Artes y Costumbres Populares ocupa uno de los edificios más emblemáticos de la exposición de 1929, obra del arquitecto Aníbal González, construido en ladrillo visto con aplicaciones de cerámica repleta de motivos llenos de fantasía. Durante la muestra iberoamericana era conocido como el Pabellón de Arte Antiguo.

Pese a su brillante historia, es uno de los centros museísticos al que menos atención prestan las administraciones y que cuenta con un presupuesto anual inferior al de otros centros. Además de la reforma de su primera planta, tiene pendiente una actualización de su colección permanente.

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