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El otro patrimonio olvidado

El debate sobre Artillería revela la falta de un plan global para las antiguas fábricas en Sevilla.

el 06 feb 2010 / 20:26 h.

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La antigua fábrica de vidrio de La Trinidad sigue ocupada.

En su día fueron símbolos de modernidad y desarrollo pero hoy muchas de las antiguas fábricas que dieron riqueza y empleo a Sevilla se han convertido en un quebradero de cabeza para las administraciones que tienen que decidir qué uso dar a estos edificios, algunos de los cuales tienen varios siglos de historia y están profundamente integrados en la arquitectura de la ciudad.

El abandono el próximo mes de mayo por parte de Defensa de la antigua Fábrica de Artillería y el debate generado sobre su futuro ha puesto en evidencia la falta de un plan global para gestionar el vasto patrimonio industrial con el que cuenta Sevilla.

Julián Sobrino es profesor de la Escuela de Arquitectura y coordinador del Foro de Arquitectura Industrial de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio. A su juicio, Andalucía adolece de la falta de un plan de patrimonio industrial, una propuesta que él mismo trasladó a la Consejería de Cultura en 2008 y que, dice, serviría para "tener criterios en torno a los valores de estos edificios así como a sus posibles usos". Así, asegura, se evitaría "el abandono administrativo" en el que caen muchos de ellos. También el Ayuntamiento de Sevilla "debería tener una estrategia" sobre estos enclaves para no caer "en la improvisación", dice.

Esta semana se conoció que el Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS) trasladará provisionalmente su sede a Artillería una vez que el edificio quede sin uso y sólo unos días después la Junta y el Ayuntamiento descartaban una propuesta informal para trasladar a este recinto de más de 20.000 metros cuadrados la futura Ciudad de la Justicia. Al respecto, Sobrino propone un análisis en profundidad sobre "lo que fue, es y quiere ser" Artillería para evitar "malas intervenciones y problemas posteriores de gestión". Además, considera que "no se puede pensar edificio a edificio", por lo que sugiere una estrategia más amplia para este enclave que incluya también dos edificios cercanos: la antigua estación de San Bernardo y el mercado de la Puerta de la Carne, que será la sede definitiva del ICAS.

La antigua Fábrica de Artillería, asegura Sobrino, recoge la evolución de la industria desde el siglo XVIII "como ningún otro enclave europeo" y conforma junto al anexo no protegido, que corresponde al periodo que va de 1912 a 1954, un espacio urbano comparable a los que hay en Milán, Burdeos o Manchester y que sí cuentan con un proyecto definido para mostrar la "memoria productiva de la ciudad".

Otro ejemplo vivo de lo que fue la industria sevillana en el siglo XIX es la antigua fábrica de sombreros de la calle Heliotropo, que data de finales del siglo. Tras una década de abandono, en junio de 2009 fueron desalojados los movimientos sociales que la ocuparon en 2008 y la Gerencia de Urbanismo hizo pública una propuesta para restaurar la parte protegida y construir 36 viviendas -17 protegidas- y talleres para los artesanos. Para Sobrino, el valor de este enclave es que está situado a apenas unos metros de un corral de artesanos, lo que lo convierte en un "ejemplo de convivencia de modos preindustriales e industriales" difícil de encontrar. El profesor considera un error "vaciar" el corazón de la ciudad de manifestaciones industriales, por lo que su propuesta para el futuro de la fábrica pasa por espacios de formación sobre producción y comercialización.

 

 

 

La que aún sigue ocupada es la antigua fábrica de vidrio de La Trinidad, en Miraflores, que cerró en 1998 por falta de pedidos. Se construyó en 1902 y actualmente está catalogada como Patrimonio Histórico Andaluz por su valor etnológico. Sin embargo, del conjunto sólo está protegido la nave principal, la chimenea y los hornos, un "error" a juicio de Julián Sobrino, ya que se "fragmenta la lógica de un espacio productivo" y se pierden algunos elementos como los hornos de balsa, que son únicos.

La empresa propietaria proyecta construir 200 viviendas en la zona mientras que el Ayuntamiento está a la espera de elaborar un plan para la parte protegida, que pasará a formar parte del patrimonio municipal. Sobrino apuesta por la construcción de un centro cívico, un Museo del Vidrio y una escuela taller vinculada a su antiguo uso.

 

De operación "fallida" tilda Julián Sobrino la llevada a cabo en la zona que ocupaba la antigua fábrica de Cruzcampo (ahora Heineken). Allí se prevé levantar un barrio de diseño con un millar de viviendas, un hotel una torre de oficinas, parque y zona comercial con la firma de arquitectos de la talla de Vázquez Consuegra o Norman Foster y que está estancado por culpa de la crisis. Aunque se mantendrá en pie la parte más antigua para destinarla a oficinas y a un museo de la cerveza, el derribo de la planta cervecera de la Avenida Andalucía impide "un análisis de la trama del urbanismo industrial" sevillano del siglo pasado.

 

Otra fábrica ya en desuso sigue a la espera de que la empresa propietaria alcance un acuerdo para su venta. Se trata de la tabaquera Altadis, que echó el cerrojo el 1 de enero de 2008. En su momento se barajaron proyectos relacionados con la universidad y la educación pero, finalmente, se decidió que el suelo que ocupa siga siendo industrial, algo que aplaude Julián Sobrino. A su juicio, este enclave sería idóneo para dotar al barrio de Los Remedios de un centro cívico así como de instalaciones para la investigación y la industria cultural.

 

El que sí tiene asegurado un brillante futuro es el edificio de las Reales Atarazanas que el rey Fernando III de Castilla mandó edificar en 1252 para la construcción de galeras, ya que acogerá un CaixaForum diseñado por Vázquez Consuegra que La Caixa pretende inaugurar en el año 2015.

 

"Hay que vender la cultura del trabajo"

Explotar turísticamente la cultura industrial y del trabajo “con itinerarios temáticos” en los que se incluyan todos estos enclaves serviría, según Julián Sobrino, para potenciar la marca turística de Sevilla y “renovarla”. La ciudad tuvo “un papel muy relevante” en la etapa de la industrialización y eso “puede ser rentable turísticamente hablando”, dice.

Esta cultura industrial incluye también las infraestructuras destinadas al transporte, por lo que Sobrino defiende que espacios como las antiguas naves de Renfe de San Jerónimo –dónde la Ciudad del Empleo permanece estancada– acojan actividades “relacionadas con los jóvenes y la creación artística”. Asimismo, propone la construcción de un parque naval vinculado a Astilleros de cara a formar a técnicos para la industria de embarcaciones de recreo.

En este sentido mira también hacia el transporte fluvial y apuesta por una actuación integral en el río Guadalquivir tomando como referente el proyecto diseñado para el Tajo a su paso por Toledo.

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