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El pacto está «muy vivo»

PSOE e IU retoman el diálogo tras la crisis que estuvo a punto de romper el Gobierno andaluz y el líder de la federación de izquierdas da por hecho que no habrá adelanto electoral con el aviso de que quien rompa «pagará los platos»

el 23 abr 2014 / 22:28 h.

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FÓRUM EUROPA. TRIBUNA ANDALUCÍA Los dos partidos que se sientan en el Gobierno andaluz celebraron ayer su primera reunión tras la crisis que hace dos semanas a punto estuvo de precipitar la ruptura y adelantar las elecciones autonómicas. PSOE e IU retomaron su diálogo «con normalidad» en el comité de enlace poco después de que el coordinador regional de la federación de izquierdas, Antonio Maíllo, tomara la palabra en un concurrido desayuno informativo en el que intentó alejar cualquier fantasma de anticipo electoral. Pese al grave encontronazo vivido días atrás por el realojo de los ocupas de la Corrala de la Utopía, en Sevilla, que llevó a la presidenta Susana Díaz a retirar las competencias a la Consejería de Fomento, Maíllo se mostró convencido de que hoy el pacto está «más vivo» y aseguró que, tras la crisis, hay «más defensores» del acuerdo dentro de su partido que antes. El episodio vivido dos semanas atrás fue inesperado. PSOE e IU habían, contra pronóstico de muchos, aguantado duros envites sin apenas desgaste. Ni el caso de los ERE, que inquieta a tantos dentro del partido de Maíllo, temerosos de que IU salga dañado de este caso de presunta corrupción tejida con los fondos de Empleo, ni los cientos de millones recortados en el Presupuesto andaluz y el enfrentamiento personal vivido entre Maíllo y Díaz por las últimas cuentas autonómicas, habían abocado a la coalición a un callejón tan oscuro como lo hizo el realojo de la Corrala. Durante 48 horas los socios de Gobierno se echaron un pulso público sin medida en el que se cruzaron muchas líneas rojas. Maíllo defendió ayer de nuevo la actuación «impecable» de la Consejería de Fomento, que ordenó por mandato judicial el realojo provisional de estas familias que en muchos casos no cumplían los requisitos para optar  a una vivienda pública. Repitió que el decreto de retirada de competencias firmado por Díaz «nunca debería de haberse publicado». Poco más. En todo momento, evitó animar ese fuego en el que, por mucho que lo nieguen las partes, quedan rescoldos. Lo que dejó claro durante su participación en el desayuno del Forum Europa, es que IU está convencida de que el mejor escenario es agotar la legislatura. Fue claro. A su juicio existe «el efecto (Artur) Mas» y «el que adelanta o rompe sin justificar paga los platos». Pero los socios minoritarios no aguantarán a toda costa, advirtió su coordinador. «No estamos dispuestos a tragar con quina todo». Sobre las heridas internas que ha dejado esta crisis, Maíllo negó que viviera un pulso con Diego Valderas, vicepresidente del Gobierno andaluz y su antecesor al frente de IU, enmarcado entre los más moderados del partidos y de los defensores de aguantar en el Ejecutivo autonómico junto a los socialistas. «No hay pulso», aseguró Maíllo, «ese es un argumento de corte», señaló en una expresión que utiliza mucho cuando no le interesa el debate. Defendió la «cohesión interna» en su partido, una amalgama de familias que durante años han tenido dificultades para conciliar posiciones y para la que, hasta hace solo dos años, era improbable tres sillones en el Gobierno junto al PSOE. Fue cauto Maíllo en sus palabras hacia Susana Díaz. Su relación nunca ha sido fluida, solo educada, aunque ese es otro de los asuntos que el coordinador de IU no entiende que suscite interés. Sobre la presidenta de la Junta aseguró que «representa un cambio generacional en su partido», como él mismo, aunque él sea mayor, dijo, para ironizar con que a ella le gustaría ese comentario. La relación entre ambos es «correcta, cordial, responsable y necesaria». Otro de los asuntos calientes que ahora mismo tiene sobre la mesa el Gobierno es la investigación policial abierta sobre los fondos públicos destinados a los cursos de formación para parados. IU ya amagó, antes de que saltara el escándalo, con pedir una comisión de investigación en el Parlamento tras conocerse el informe de la Cámara de Cuentas que alertaba del descontrol sobre estas ayudas. Hasta ahora ha mantenido la incógnita sobre si dará o no ese paso, como hizo con los ERE y que acabó con una comisión frustrada para la que no hubo unas conclusiones. Maíllo descartó, «de momento», abrir ese melón. Sostuvo que el Gobierno, que abrió hace siete meses una investigación y revisa de oficio los 4.000 expedientes de fondos de formación de 2007 a 2011, está «haciéndolo bien». Maíllo fue presentado por el exdefensor del Pueblo, José Chamizo, a quiénes mucho han echado de menos en el conflicto de la corrala y que sonó en las listas de IU a las europeas. Chamizó confió en que a Maíllo no lo cambien «las reglas del mal llamado poder político». El líder de IU, que aún evita postularse abiertamente como candidato, confesó que hay cosas en la política que no le gustan nada. La que peor lleva, dijo, «el cinismo».

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