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El país habla ya en pasado de la crisis por Ceuta y Melilla

Marruecos rebajó la tensión vivida con la visita real a Ceuta y Melilla para recuperar las relaciones con España. Dos semanas después de llamar a consultas a su embajador en Madrid, Rabat habló de crisis en pasado y solicitó al Gobierno que "les tienda la mano" para diálogar.

el 14 sep 2009 / 20:11 h.

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Marruecos rebajó la tensión vivida con la visita real a Ceuta y Melilla para recuperar las relaciones con España. Dos semanas después de llamar a consultas a su embajador en Madrid, Rabat habló de crisis en pasado y solicitó al Gobierno que "les tienda la mano" para diálogar. Eso sí, insistió en discutir sobre la soberanía de las dos ciudades.

El ministro de Comunicación y portavoz del Gobierno marroquí, Jalid Naciri, fue quien expresó el sentir oficial de Rabat, que ahora aguarda que España "dé la mano" para recuperar las relaciones bilaterales. Marruecos protestó airadamente cuando conoció el anuncio de la visita de los Reyes de España, a principios de este mes, a esas dos ciudades españolas en el norte de Africa, cuya soberanía reivindica el Gobierno de Rabat.

"Hemos pasado una crisis durante las últimas semanas y esperamos que nuestros amigos españoles pongan su mano en la nuestra para superar esta crisis en las mejores condiciones", declaró Naciri después de la reunión del Gobierno. Pese a ello, recordó que España es consciente de que Marruecos insiste "mucho sobre la necesidad de discutir seriamente del futuro de Ceuta y Melilla".

Poco después precisó que las relaciones entre España y Marruecos han atravesado "una crisis evidente" que, "no está ni abierta ni cerrada", y abogó por el diálogo para resolverla. Un diálogo que pasa por debatir sobre el futuro de las ciudades autónomas. "El diálogo es indispensable para solucionar la crisis", aseveró Naciri, que destacó la importancia de las relaciones entre los dos países y la necesidad de "respeto mutuo". A su vez, expresó su deseo de que los "amigos españoles discutan con Marruecos para hallar una solución civilizada y política que tome en consideración nuestros derechos históricos y de soberanía" sobre Ceuta y Melilla.

Por otra parte, en cuanto a la fecha para el regreso del embajador marroquí en Madrid, Omar Azziman, insistió en que fue llamado a consultas por un tiempo indeterminado y "regresará cuando las relaciones vuelvan a la normalidad". De todos modos, resaltó que las relaciones no han sido en ningún momento interrumpidas.

Las dos semanas de crisis dieron comienzo cuando al anuncio de que los Reyes de España visitaban las dos ciudades autónomas le sucedió la llamada a consultas del embajador marroquí en Madrid, una decisión que se atribuyó al rey Mohamed VI. Hace sólo dos días el propio ministro de Comunicación se refirió a que el futuro de las dos ciudades autónomas españolas, a falta de negociación sobre ellas con Madrid, podría tener que decidirse en las Naciones Unidas.

Sin embargo, la referencia al futuro de Ceuta y Melilla, sobre cuya "marroquinidad" ha insistido Rabat en las últimas semanas, se enmarcó en el recuerdo de que la reivindicación "no tiene como objetivo crear dificultades". El Gobierno que preside Abás El Fassi cree que España tiene que tener en cuenta los sentimientos y las reivindicaciones de Rabat.

Hace seis años que Marruecos tomó una decisión similar: el 27 de octubre de 2001 retiró durante tiempo indefinido a su embajador en Madrid y cuatro días después canceló la Reunión de Alto Nivel entre ambos países. La controversia fue entonces la disconformidad marroquí ante la postura española sobre el Sahara. A esa crisis le siguió el 11 de julio de 2002 la ocupación del islote Perejil.

El regreso de los respectivos embajadores se produjo el 30 de enero de 2003 y, a lo largo de ese año, se pusieron en marcha diferentes grupos de trabajo hispano-marroquíes y se acordó celebrar la cumbre de Alto Nivel, suspendida desde hacía cuatro años, que se celebró en diciembre.

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