Cultura

El palmarés de la Berlinale viajó hasta Latinoamérica

La película brasileño-argentina Tropa de élite, de Jose Padilha, ganó el Oso de Oro de la Berlinale, un festival donde el cine latinoamericano brilló y en cuyo palmarés se advierte el sello político del presidente del jurado, el griego Constantin Costa Gavras. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 00:14 h.

La película brasileño-argentina Tropa de élite, de Jose Padilha, ganó el Oso de Oro de la Berlinale, un festival donde el cine latinoamericano brilló y en cuyo palmarés se advierte el sello político del presidente del jurado, el griego Constantin Costa Gavras.

Padilha, con su filme sobre la corrupción policial en Brasil, se llevó lo máximo de Berlín, mientras que el mexicano Fernando Eimbcke, exponente de un cine más intimista, ganó el Premio Alfred Bauer y el de la crítica internacional, FIPRESCI.

Tropa de élite se adentra, cámara a cuestas, en la estrategia a lo Rambo de un cuerpo especial de la policía de Río. Lo cuenta desde la perspectiva policial, a partir de unos pocos miembros de esa tropa y con ocasión de los preparativos para la visita del Papa Juan Pablo II a unas favelas controladas por bandas de traficantes más armadas que esos "rambos" policiales. La película de Eimbcke se sitúa en el polo opuesto: ritmo lento, hasta lentísimo, para una historia íntima.

Al margen del caso de Eimbcke, el "sello de identidad" del director griego se hizo notar en el Oro para Padilha, un filme de impacto que en Brasil vieron ya 15 millones de espectadores -11,5 millones en copias pirata-, y se extendió a los restantes grandes premios.

El documental Standart Operating Procedure, de Errol Morris, ganó el Gran Premio del Jurado, en lo que se considera la decisión más coherente del jurado. El filme, sobre la Guerra de Irak, es el primer documental a competición en la historia de la Berlinale. El Oso de Plata fue para Paul Thomas Anderson -que ganó el Oro en 2000 por Magnolia- ahora con otra película de claro contenido político, Pozos de ambición, sobre el nacimiento del capitalismo petrolero descarnado, corrupto y corruptor. Se trata de un film épico apuntalado en la soberbia interpretación de Daniel Day-Lewis, quien encarna la maldad y la falta absoluta de escrúpulos.

El Oso de Plata para la mejor actriz fue para Sally Hawkins, por Happy-Go-Lucky, de Mike Leigh, una refrescante comedia que aligeró la Berlinale con su retrato de una alocada y algo enervante muchacha empeñada en irradiar felicidad como antídoto a la amargura.

El correspondiente al mejor actor fue para el iraní Reza Najie, el atribulado padre de familia y perseguidor de avestruces del film Song of sparrows, de Majid Majidi.

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