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«El pan, la leche y ¡ahora el taxi!»

La hora de la verdad llegó a los taxímetros pero el incremento acordado que tenía que empezar ayer "tendrá que esperar por lo menos hasta el jueves o el viernes", según afirmaba Fernando Morales, presidente de la Unión Sevillana del Taxi.

el 14 sep 2009 / 22:43 h.

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La hora de la verdad llegó a los taxímetros pero el incremento acordado que tenía que empezar ayer "tendrá que esperar por lo menos hasta el jueves o el viernes", según afirmaba Fernando Morales, presidente de la Unión Sevillana del Taxi. Los clientes no salían de su asombro ayer, al leer en la prensa que este servicio público subirá las noches de los fines de semana un mínimo de 5,7 euros un 50 % más que el año pasado. "Primero el pan, la leche, el autobús y ahora también el taxi. Es una medida abusiva para todos", explicaba indignada Esther Sanz, traductora de 46 años.

Dos bandos dividos. Por un lado los comerciantes se encontraban tranquilos por la nueva medida porque aseguran que los que van a comprar lo seguirán haciendo sin problemas, el autobús o los coches propios le ganan la batalla. El otro sector, los clientes. La crispación se notaba simplemente al preguntar por la subida: ¿Conoce el aumento...?, "¿Otro más? Si es que sube todo menos los sueldos?, afirmaba José Antonio Bilbarga de 24 años. Sin embargo, todos coincidían en la obviedad de que con los precios se protesta mucho pero después "todos entramos en la dinámica", apuntaba José Antonio.

El carnet por puntos y los controles de alcoholemia eran una motivación para que los fines de semana -para los universitarios comienza el jueves- el coche se quedara aparcado en la puerta de casa para poder beber, y los móviles empezaran a buscar en las agendas los servicios nocturnos de los taxis. "La cosa está como para independizarte, vamos -reía Jaime, estudiante de biología que todos los fines de semana lo utiliza- Podrían sacar un bono para nosotros, que nos descontaran un porcentaje en lo que nos cobraran", sentenciaba.

El problema de la gente joven para afrontar los gastos del mes era la comidilla en la parada del Metrocentro en la Plaza Nueva. Dos jubilados debatían abiertamente sobre las posibles soluciones ecológicas. "Tengo 79 años y siempre he ido andando a todos los sitios, así de paso, bajaba el alcohol.", apuntillaba Jesús.

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