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El Papa advierte a los seminaristas de que los sacerdotes deben ser santos

Más de un millón de peregrinos recibieron a Benedicto XVI en el aeródromo de Cuatro Vientos donde esta pasada noche se celebró la Vigilia.

el 20 ago 2011 / 15:20 h.

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Benedicto XVI presidió a última hora de la tarde de ayer la Vigilia en el aeródromo de Cuatro Vientos en Madrid, el acto central de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), donde estuvo acompañado por cientos de miles de jóvenes. Un acto que estuvo marcado por el intenso calor de la jornada que culminó con una fuerte tormenta que interrumpió el acto y que provocó siete heridos al caerse un poste de luz.

El fuerte aguacero comenzó tras la lectura del Evangelio y obligó al Santo Padre a interrumpir su discurso durante más de 20 minutos, mientras los jóvenes coreaban y cantaban: "Esta es la juventud del Papa".

Al reanudar su discurso, el Papa agradeció la resistencia de los jóvenes, les pidió orgullo por la fé y encuentro con los otros para profundizar en ella. También pidió a los peregrinos que eleven sus mentes y corazones a Jesucristo, y que no permitan que sus deseos y anhelos caigan en el vacío."Esta vigilia quedará como una experiencia inolvidable en vuestra vida" recalcó al tiempo que les pidió que alimenten esta llama y la compartan con sus coetáneo que "viven en la oscuridad" aseguró el Pontífice.

La jornada comenzó con una misa en la Catedral de la Almudena, en la que Benedicto XVI defendió la santidad del sacerdocio ante 4.500 seminaristas congregados para escuchar la primera misa oficiada por el Pontífice en la Jornada Mundial de la Juventud. "Nosotros debemos ser santos para no crear una contradicción entre el signo que somos y la realidad que queremos significar", les advirtió tras explicar que la santidad de la Iglesia es ante todo la santidad objetiva de la misma persona de Cristo, de su evangelio y de sus sacramentos.

Así, Benedicto XVI les pidió que mediten bien este misterio de la Iglesia viviendo los años de su formación con "profunda alegría, en actitud de docilidad, de lucidez y de radical fidelidad evangélica (como ya pidiera a las religiosas), así como en amorosa relación con el tiempo y las personas" en medio de las que viven. "En cualquier circunstancia en la que se halle, y por dura que esta sea, el sacerdote ha de fructificar en toda clase de obras buenas, guardando para ello siempre vivas en su interior las palabras del día de su Ordenación, aquellas con las que se le exhortaba a configurar su vida con el misterio de la cruz del Señor", ha recordado. Su Santidad el Papa también les animó a no dejarse intimidar por un entorno que pretende excluir a Dios y "en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia".

Por eso, les pidió que afronten el reto "sin complejos ni mediocridad" y "siendo testigos de Dios hecho hombre, mensajeros de la altísima dignidad de la persona humana y, por consiguiente, sus defensores incondicionales". Una tarea que, comporta idenficarse cada vez más con Cristo (siervo, sacerdote y víctima), dura toda la vida y, como ha reconocido, les sobrepasa. "Ya sabemos que nos sobrepasa y no lograremos cumplirla plenamente, pero, como dice san Pablo, corremos hacia la meta esperando alcanzarla", ha animado. Pero también les ha dicho que abran, alentados por sus formadores, "su alma a la luz del Señor" para ver si este camino, que "requiere valentía y autenticidad", es el suyo y les ha pedido que avancen hacia el sacerdocio solamente si están "firmemente persuadidos de que Dios les llama a ser sus ministros y "plenamente decididos a ejercerlo obedeciendo las disposiciones de la Iglesia".

Por ello, ha defendido, para imitar a Cristo y estar a su disposición, el celibato, el desprendimiento de los bienes de la tierra, la austeridad de vida y la obediencia "sincera y sin disimulo". "Pedidle, pues, a Él, que os conceda imitarlo en su caridad hasta el extremo para con todos, sin rehuir a los alejados y pecadores, de forma que, con vuestra ayuda, se conviertan y vuelvan al buen camino. Pedidle que os enseñe a estar muy cerca de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad", ha recalcado.

Durante sus años de preparación, les ha explicado que deben vivir en silencio interior, permanente oración, constante estudio e inserción paulatina en las acciones y estructuras pastorales de la Iglesia.

Por la tarde, el Sumo Pontífice visitó la Fundación Instituto San José para discapacitados donde ha defendido la dignidad de "cada vida" ante los jóvenes discapacitados que le recibieron en el centro.


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