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El Papa condena en Belén el muro que Israel levantó en Cisjordania

Si el martes el Papa fue criticado por la comunidad judía en el marco de su gira por Oriente Próximo, ayer Benedicto XVI respondió condenando desde Belén el muro de separación construido por Israel en Cisjordania. Asimismo, defendió el derecho de los palestinos a crear un Estado soberano.

el 16 sep 2009 / 02:41 h.

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Si el martes el Papa fue criticado por la comunidad judía en el marco de su gira por Oriente Próximo, ayer Benedicto XVI respondió condenando desde Belén el muro de separación construido por Israel en Cisjordania. Asimismo, defendió el derecho de los palestinos a crear un Estado soberano.

Benedicto XVI condenó el muro en el campo de refugiados palestinos de Aida, a dos kilómetros de la ciudad cisjordana de Belén, en el que viven unas 5.000 personas y que se encuentra a apenas 15 metros del muro de seguridad levantado por Israel y considerado ilegal por la comunidad internacional. "En un mundo en el que las fronteras están siempre más abiertas, al comercio, a los viajes, a la movilidad de las personas, a los intercambios culturales, es trágico ver que aún se siguen levantando muros", dijo el Pontífice.

"¡Cuánto deseamos ver los frutos de la difícil tarea de edificar la paz, cuánto rezamos de manera ardiente para que acaben las hostilidades que han llevado a la construcción de este muro", afirmó el Papa.

En presencia del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abás, Benedicto XVI añadió que el muro es una de las causas del punto muerto "en el que parece encontrarse los contactos entre israelíes y palestinos".

Denunció que muchas familias están divididas debido "al encarcelamiento de algunos de sus miembros o a las restricciones de movimiento" y que muchas han sufrido pérdidas en el curso de las hostilidades. El Pontífice dijo que su corazón se une al de los palestinos que sufren y aseguró que reza por todos los refugiados palestinos en el mundo y especialmente por los que han perdidos sus casas y familiares durante la reciente operación militar israelí sobre Gaza.

Por la paz. Acogido con banderas palestinas, cantos y bailes y teniendo como fondo el muro y la alambrada, el Papa subrayó el deseo de paz de los palestinos, que dijo que en estos días asume una particular "intensidad" mientras recuerdan "los acontecimientos de mayo de 1948 y los años de un conflicto todavía no resuelto, que siguieron a esos eventos". El 14 de mayo de 1948, pocas horas antes de que expirara el mandato británico sobre Palestina, David Ben Gurión proclamó el Estado de Israel, de acuerdo con lo establecido en plan consagrado en la resolución 181 de la ONU, que fijaba la partición de esa tierra en dos estados, uno árabe y otro judío, iniciativa que fue rechazada de plano por los estados árabes.

A resultas de esa proclamación, estalló la primera guerra árabe-israelí, en la que Israel derrotó a los ejércitos de cinco países árabes y tuvo como consecuencia lo que los palestinos conocen como la naqba (el desastre, en árabe), la salida en masa de la población árabe de Palestina tras la victoria israelí. Dicha salida dio lugar al problema de los refugiados palestinos, cifrados en la actualidad entre cuatro y seis millones de personas, según las fuentes, y cuyo reconocimiento del derecho al retorno es una de las claves de todo el proceso negociador.

Al hilo de este recuerdo, Benedicto XVI también dio un nuevo espaldarazo en Belén a las aspiraciones palestinas al afirmar rotundamente que la Santa Sede "apoya" el derecho de los palestinos a un "Estado soberano, en la tierra de sus antepasados, seguro, en paz con sus vecinos y con las fronteras reconocidas internacionalmente". El Pontífice así lo manifestó nada más llegar a la tierra donde nació Jesús ante Abás. "Señor presidente, la Santa Sede apoya el derecho de su pueblo a una patria soberana palestina en la tierra de sus antepasados, segura, en paz con sus vecinos, con los fronteras internacionalmente reconocidas. Y, aunque si de momento este objetivo parece lejano, le exhorto a usted y a su pueblo a mantener viva la llama de la esperanza", manifestó el Papa.

En un discurso de marcado carácter político, el Papa "suplicó" a todas las partes implicadas en este conflicto que dejen a un lado "los rencores y contrastes" y recordó la frase de Juan Pablo II de "no puede haber paz sin justicia ni justicia sin perdón".

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