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El papa Francisco ensalza a la familia en un mundo materialista

"La familia no reduce el hombre al utilitarismo, sino que da cauce a sus deseos más profundos"

el 07 ago 2014 / 10:00 h.

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Por María José Atienza La ciudad de Panamá acoge, del 4 al 9 de agosto el I Congreso latinoamericano para la Pastoral familiar. Un encuentro promovido por el Departamento de Familia, Vida y Juventud del CELAM y cuyo tema se centra en la Familia y desarrollo social para la vida plena. Un encuentro para el que el propio papa Francisco ha querido remitir un mensaje a los participantes y organizadores de este Congreso en el que los felicita «por esta iniciativa a favor de un valor tan querido e importante hoy en nuestros pueblos». parque infanta elena 13En su mensaje, el Papa destaca que «más allá de sus acuciantes problemas y de sus necesidades perentorias, la familia es un centro de amor, donde reina la ley del respeto y de la comunión, capaz de resistir a los embates de la manipulación y de la dominación de los centros de poder mundanos. En el hogar familiar, la persona se integra natural y armónicamente en un grupo humano, superando la falsa oposición entre individuo y sociedad. En el seno de la familia, nadie es descartado: tanto el anciano como el niño hallan acogida. La cultura del encuentro y el diálogo, la apertura a la solidaridad y a la trascendencia tienen en ella su cuna». Recogiendo la idea expresada por Benedicto XVI en la Carta encíclica Caritas in veritate sobre la «riqueza social» de la familia, el papa Bergoglio destaca en este mensaje dos características propias de la familia cristiana: la estabilidad y la fecundidad. En este sentido, el papa Francisco señala que «las relaciones basadas en el amor fiel, hasta la muerte, como el matrimonio, la paternidad, la filiación o la hermandad, se aprenden y se viven en el núcleo familiar. Cuando estas relaciones forman el tejido básico de una sociedad humana, le dan cohesión y consistencia. Pues no es posible formar parte de un pueblo, sentirse prójimo, tener en cuenta a los más alejados y desfavorecidos, si en el corazón del hombre están fracturadas estas relaciones básicas, que le ofrecen seguridad en su apertura a los demás. Además, el amor familiar es fecundo, y no sólo porque engendra nuevas vidas, sino porque amplía el horizonte de la existencia, genera un mundo nuevo; nos hace creer, contra toda desesperanza y derrotismo, que una convivencia basada en el respeto y en la confianza es posible. Frente a una visión materialista del mundo, la familia no reduce el hombre al estéril utilitarismo, sino que da cauce a sus deseos más profundos». Con un lenguaje gráfico, el papa Francisco recuerda en este mensaje que «en la familia la fe se mezcla con la leche materna. Por ejemplo, ese sencillo y espontáneo gesto de pedir la bendición, que se conserva en muchos de nuestros pueblos, recoge perfectamente la convicción bíblica de que la bendición de Dios se transmite de padres a hijos». Asimismo, recordó unas «máximas para el funcionamiento de la familia» que ya señaló a los miles de novios que se encontraron con él el pasado 14 de febrero en Roma «es importante animar a las familias a que cultiven relaciones sanas entre sus miembros, a que sepan decirse unos a otros perdón, gracias, por favor, y a dirigirse a Dios con el hermoso nombre de Padre». El I Congreso Familia y Desarrollo Social para la vida plena, que se celebra estos días, busca responder a este interés de la Iglesia en el continente latinoamericano donde la Familia es una opción preferencial. Como señalan sus organizadores, en América Latina, «en muchas de las familias cristianas urge fortalecer un sólido discipulado misionero debilitado por el vínculo familiar y social, lo cual está llevando a la sociedad en general a una ausencia de identidad y pertenencia».

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