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El Papa Francisco insta a buscar soluciones ante el aumento de la migración infantil

La Iglesia Católica desarrolla una amplia labor en la atención a los migrantes en los pasos fronterizos del sur de España.

el 16 jul 2014 / 20:04 h.

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Por María José Atienza «Decenas de miles de niños que emigran solos, no acompañados, para escapar a la pobreza y a las violencias: esta es una categoría de migrantes que, desde Centro América y desde México, atraviesa la frontera con los Estados Unidos de América en condiciones extremas, en busca de una esperanza que la mayoría de las veces resulta vana». Con estas palabras denunciaba el Sumo Pontífice la realidad creciente de la migración infantil, especialmente en los países en conflicto y la frontera americana de Arizona. «Ellos» continuaba el Papa «aumentan día a día. Tal emergencia humanitaria reclama en primer lugar intervención urgente, que estos menores sean acogidos y protegidos. Tales medidas, sin embargo no serán suficientes, si no son acompañadas por políticas de información sobre los peligros de un viaje tal y, sobre todo, de promoción del desarrollo en sus países de origen. Es necesario frente a este desafío, llamar la atención de toda la comunidad internacional para que puedan ser adoptadas nuevas formas de migración legal y segura». El Santo Padre lanzaba este mensaje en la carta que remitió a los participantes del Coloquio México - Santa Sede sobre movilidad humana y desarrollo que se desarrolló en la capital mexicana organizado entre el 11 y el 15 de julio por el Ministerio de Asuntos Exteriores de México y la Embajada de México ante la Santa Sede y al que asistió el Secretario de Estado vaticano, Mons. Pietro Parolin. Necesidad de un cambio de actitud. Durante tres días los cancilleres de El Salvador, Guatemala y Honduras, además de la subsecretaria de población, migración y asuntos religiosos de la Secretaría de Gobernación, funcionarios y legisladores, obispos y otros representantes de la Iglesia Católica, académicos, miembros del cuerpo diplomático y consular así como personas interesadas en este delicado desafío regional analizaron las cuestiones relativas a la migración internacional, la inclusión social, los derechos humanos y el respeto a la dignidad de la persona migrante, incluyendo poblaciones en situación de vulnerabilidad, tales como la niñez migrante no acompañada. Asimismo, varios de los ponentes subrayaron las contribuciones de la migración al desarrollo de los países de origen y destino. papa-francisco-lampedusa-roma-ap_claima20130708_0103_14 Reconocimiento a la labor de la Iglesia con migrantes. Asimismo, los participantes intercambiaron información y opiniones respecto a la necesidad de promover la cooperación entre los países a efecto de superar las visiones que consideran que la migración debe enfrentarse con políticas orientadas a  cerrar fronteras o a perseguir y criminalizar al migrante.  En este sentido, durante el encuentro se puso de manifiesto la necesidad de un cambio de actitud con respecto a las políticas migratorias llevadas a cabo en algunas naciones, tal y como recordaba el Papa Francisco, en el mensaje citado «el paso de una actitud de defensa y de miedo, de desinterés o de marginación –que, al final, corresponde precisamente a la ‘cultura del descarte’– a una actitud que tenga a la base la ‘cultura del encuentro’, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor». Entre las conclusiones de este encuentro, que ha servido para afianzar unas relaciones entre el estado vaticano y el gobierno federal mexicano «que permitirán continuar trabajando en una agenda compartida, cuyo punto de partida sea la protección de la persona humana, su bienestar y su desarrollo» destacan, entre otros, el compromiso de trabajar por los intereses de los menores «reconociéndolos como criterio prioritario en la política migratoria» y el desarrollo de tareas para «prevenir la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, proteger a las víctimas de la trata de personas y proteger a los migrantes de la explotación y otros abusos». Asimismo, el encuentro ha reconocido la labor de la Iglesia Católica y otras Asociaciones religiosas en la atención, protección y auxilio a la población migrante. También en España. En nuestro país, al igual que en poblaciones como Lampedusa o el paso de Arizona, la Iglesia Católica desarrolla una amplia labor en la atención a los migrantes en los pasos fronterizos del sur de España. En este sentido destaca la acogida de inmigrantes que la Iglesia Católica atiende en Cádiz a través del Secretariado de Migraciones y la Asociación Cardijn en las instalaciones de Tartessos y que en los últimos dos meses han acogido a cerca de 90 inmigrantes de diferentes nacionalidades procedentes del CIE de Tarifa. En las instalaciones de la Asociación Cardijn en Tartessos reciben alojamiento y manutención durante varios días, mientras van tomando contacto con las redes familiares y de compatriotas en España para organizar su viaje a estas ciudades de destino. Una labor para la que el Secretariado de Migraciones cuenta también con la ayuda de algunas instituciones eclesiales, como el Cabildo Catedral de Cádiz y la Comisión Episcopal de Migraciones.

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