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El Papa insta a reformar la ONU y refundar el capitalismo

El Papa Benedicto XVI pidió en su tercera encíclica, Caritas in veritate -la primera de carácter social- la reforma urgente de la ONU y de la arquitectura económica y financiera internacional. También demandó una "verdadera" autoridad política mundial, que tenga poder y se atenga a los principios de subsidiariedad y solidaridad".

el 16 sep 2009 / 05:23 h.

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El Papa Benedicto XVI pidió en su tercera encíclica, Caritas in veritate -la primera de carácter social- la reforma urgente de la ONU y de la arquitectura económica y financiera internacional. También demandó una "verdadera" autoridad política mundial, que tenga poder y se atenga a los principios de subsidiariedad y solidaridad".

En una encíclica de marcado carácter social, que tardó varios años en hacerse realidad y en la que condenó el capitalismo exacerbado, Benedicto XVI dijo que ante el imparable aumento de la interdependencia mundial y en presencia de una recesión de alcance global, es "urgente" reformar la ONU para proteger y dar una voz más eficaz a las naciones más pobres.

"Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimentaria y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios urge la presencia de esa autoridad política mundial que, agregó, debe gozar "de un poder efectivo".

La encíclica -carta solemne que dirige el Papa a los obispos y fieles católicos del mundo- está dividida en seis partes, consta de 136 páginas y retoma los temas sociales contenidos en la Populorum progressio, de 1967, de Pablo VI, y la Sollicitudo rei socialis, sobre la misma temática, escrita por Juan Pablo II en 1988.

Las seis partes del texto son "El mensaje de la Populorum Progressio", "Desarrollo humano en nuestro tiempo", "Fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil", "Desarrollo de los pueblos, derechos, deberes y ambiente", "La colaboración de la familia humana" y "Desarrollo de los pueblos y de la técnica".

Preocupado por el medio ambiente, el Papa Ratzinger analizó los problemas energéticos del mundo actual y denunció que el acaparamiento de los recursos por parte del Estado y de grupos de poder constituyen "un grave impedimento para el desarrollo de los países pobres". "Las sociedades tecnológicamente avanzadas pueden y deben disminuir la propia necesidad energética, mientras deben avanzar la investigación sobre energía alternativas", afirmó.

vida eterna. El Pontífice también señaló que sin la perspectiva de la vida eterna el progreso humano viene negado, deshumanizado y aseguró que las causas del subdesarrollo no son solo de orden material. "La sociedad cada vez más globalizada nos acerca, pero no nos hermana y hay que movilizarse para que la economía evolucione hacia salidas plenamente humanas", escribió Benedicto XVI.

Sobre el desarrollo, dijo que el exclusivo objeto de la ganancia sin el bien común como fin último, "amenaza con destruir la riqueza y crear pobreza", y enumera distorsiones del desarrollo, entre ellas la actividad financiera especulativa o los flujos migratorios "con frecuencia provocados y después mal gestionados". Benedicto XVI criticó la deslocalización de producciones de bajo coste por los países ricos y los recortes del gasto social. El Papa cree, además, que la economía ha de volver a ser un instrumento orientado al desarrollo.

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