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El Papa pide a Dios que "socorra a la humanidad afligida por tantos conflictos"

el 25 dic 2011 / 16:09 h.

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Benedicto XVI ha pedido para que Jesús "socorra a la humanidad  afligida por tantos conflictos que todavía hoy ensangrientan el  planeta" y haga "cesar la violencia en Siria, donde ya se ha  derramado tanta sangre", durante el tradicional Mensaje de Navidad  pronunciado este domingo desde la fachada de la Basílica de San  Pedro.  

Además, ha suplicado a Dios que "conceda la paz y la estabilidad a  la Tierra en la que ha decidido entrar en el mundo, alentando la  reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos" y favorezca "la  plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán", así como  "dé un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los  sectores de la sociedad en los países del Norte de Africa y Oriente  Medio".  

El Pontífice ha exhortado también a la comunidad internacional a  que "no haga faltar su ayuda" a "los muchos prófugos" del Cuerno de  Africa, "duramente probados en su dignidad"  y que sufren a causa del  hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de  inseguridad".

Tras las inundaciones que han sufrido los pueblos del sureste  asiático, sobre todo Tailandia y Filipinas, el Papa ha pedido que  Dios "dé consuelo" a la población que se encuentra "aún en grave  situación de dificultad".

Asimismo, ha pedido para que "el nacimiento del Salvador" afiance  "las perspectivas de diálogo" en Myanmar y asegure "la estabilidad  política en los países de la región africana de los Grandes Lagos",  al mismo tiempo que ha instado a los habitantes de Sudán del Sur a  "proteger los derechos de todos los ciudadanos".  

SEPARACION DE DIOS

Ante miles de peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro,  Benedicto XVI ha recordado que Jesús "fue enviado por Dios Padre"  para salvar a la humanidad "sobre todo del mal profundo arraigado en  el hombre y en la historia", que es "ese mal de la separación de  Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solo, del ponerse en  concurrencia con Dios y ocupar su puesto, del decidir lo que es bueno  y es malo, del ser el dueño de la vida y la muerte".  

"Este es el gran mal, el gran pecado, del cual nosotros los  hombres no podemos salvarnos si no es encomendándonos a la ayuda de  Dios" ha añadido.  

En este sentido, el Papa ha recordado que Cristo "es el salvador"  y los hombres "los que están en peligro", Jesús "es el médico" y la  humanidad "la que está enferma" y ha subrayado que reconocer esto "es  el primer paso hacia la salvación, hacia la salida del laberinto" en  el que el hombre "se encierra con su orgullo".  

Así, el Pontífice ha destacado que "sólo el Dios que es amor y el  amor que es Dios" podía optar por salvar al hombre "por la vía" de  Jesús, que es "sin duda la más larga" pero también "es la que respeta  su verdad" y la de los hombres, la vía "de la reconciliación, el  diálogo y la colaboración".   

Además, ha precisado que Jesús "es la mano que Dios ha tendido a  la humanidad, para hacerla salir de las arenas movedizas del pecado y  ponerla en pie sobre la roca, la roca firme de su verdad y de su  amor".

Finalmente, Benedicto XVI ha pedido a los cristianos que hagan  llegar "a todos el eco del anuncio de Belén, que la Iglesia católica  hace resonar en todos los continentes, más allá de todo confín de  nacionalidad, lengua y cultura" y ha pedido a los católicos que sean  "voz de los que no tienen voz".  

Tras pronunciar su tradicional mensaje de Navidad, el Papa ha  felicitado las navidades en más de 60 idiomas y en español ha pedido  para que "la Paz de Jesús reine en vuestros corazones, en las  familias y en todos los pueblos".  

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