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El Papa pide "que nadie se vea impedido por la limitación de sus libertades fundamentales" en Cuba

También aboga por desterrar "las posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales", en alusión al embargo económico de EEUU.

el 29 mar 2012 / 09:58 h.

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En su último discurso en tierras cubanas, el Santo Padre ha hecho tres peticiones concretas: "que nadie se vea impedido por la limitación de sus libertades fundamentales", "que Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos" y "que se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales". Las tres peticiones, hacen referencia a los tres problemas socio-económicos más importantes para los cubanos: la falta de libertades, la reconciliación nacional y el embargo económico.

Tras un retraso de varios minutos debido a una fuerte lluvia y viento, a las 17.40 horas (23.40 horas en España) --cuatro horas después de la entrevista que Benedicto XVI ha mantenido en la Nunciatura con el ex presidente cubano Fidel Castro-- el avión de la compañía Alitalia despegó del aeropuerto internacional José Martí en La Habana rumbo a Roma con el Papa y su séquito.

Antes de llegar al aeródromo, el Santo Padre recorrió en el papa móvil muchas de las calles de La Habana para recibir el cariño de los miles de cubanos que se despedían de él. La televisión cubana hizo el seguimiento de este recorrido que durado más de 20 minutos. En todas las calles por donde ha pasado el papa móvil, cientos de personas estaban apostadas en el recorrido de los casi 20 kilómetros que hay entre la ciudad y el aeropuerto internacional José Martí y han podido ver y saludar al Papa, mientras una copiosa lluvia mojaba a todos.

El acto de despedida que debía haber sido celebrado al aire, tuvo lugar dentro de un edificio habilitado, debido al fuerte temporal, motivo por el que la salida del avión se demoró tanto. Antes de las palabras del Papa, el presidente cubano, Raúl Castro, pronunció un breve discurso en el que aprovechó para reconocer "el compromiso en los valores" del pueblo cubano como la solidaridad, el apego a la verdad y el compromiso social". Castro se refirió al sacerdote católico en proceso de canonización y uno de los padres de la patria, Félix Varela, que "proclamaba el bien común". También citó al otro héroe nacional José Martí. Sobre la emigración dijo: "Hemos realizado esfuerzos para la normalización plena de la emigración".

En sus últimas horas en tierras cubanas el Papa pronunció su discurso más social, en el que la palabra "libertad" ha sido pronunciada tres veces. Primero, el Santo Padre pidió "que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales".

En segundo lugar, aludió al embargo económico impuesto por Estados Unidos a Cuba, indicando que esta situación "se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población", por lo que pidió que "se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento".

Después --con una frase que recordaba a lo que dijo Juan Pablo II en su viaje de 1998--, Benedicto XVI deseo que "Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad". Así, el Santo Padre animó al "cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre y que es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria".

El Santo Padre habló de "las eventuales discrepancias y dificultades" en clara referencia a las divisiones entre los cubanos dentro y fuera de la Isla, y las creadas por las relaciones con otros países (EE.UU), y dijo que "se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero". En este sentido dijo que "la hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración".

En su discurso de despedida el Santo Padre hizo referencia al viaje de Juan Pablo II y dio "gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza".

Benedicto XVI animó a los cubanos a que "alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido". Tras dar las gracias al presidente y las autoridades del país, quiso agradecer también a "los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin".

Según declaraciones del portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha reconocido que "la acogida de los mexicanos ha sido más entusiasta" en clara relación con la "alegría contenida" que le han demostrado los cubanos en su visita y que en todas las celebraciones multitudinarias han estado medidos los momentos en que se podía gritar vivas al Papa. En ese sentido el Santo Padre dijo que "me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos".

Al finalizar su discurso de despedida, el Santo Padre habló de la fe cristiana tan arraigada en la población pero que en la actualidad no pasa de un uno por ciento de práctica religiosa en los once millones de habitantes. Por ello, el Papa señaló: "Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor".

Benedicto XVI quiso que la nota final fuera para Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, a la que pidió "que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas". "¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos", apuntó.

Sobre el papel importante de la Iglesia Católica en Cuba y dirigiéndose a los católicos, el Santo Padre deseó que este viaje pastoral "sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria".

En el viaje número 23 de su pontificado, Benedicto XVI ha visitado Cuba entre el 26 y el 28 de marzo con actos en Santiago y en La Habana, donde ha celebrado dos misas multitudinarias con una asistencia en total de 500.000 fieles, según dijo esta mañana el Padre Lombardi. Además, ha pronunciado cinco discursos, se ha reunido con los hermanos Raúl y Fidel Castro y con los obispos cubanos en dos ocasiones.

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